Tras Cristiano, el 1-0

Diego Izco
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Victorias por la mínima, Courtois salvador, liderato... la fórmula del título en la 2019-20 sigue viva

Tras Cristiano, el 1-0

Cuando Zidane anuncia su adiós (31 de mayo de 2018) cinco días después de ganar su tercera Copa de Europa seguida, no hacían falta demasiadas pistas para saber que había algo raro en la dimisión: nadie, ni siquiera un semidiós para el Bernabéu como el francés, lo deja ahí arriba. Eso raro, probablemente, era el incómodo zumbido de una mosca de 80 kilos y 112 millones de euros: Zizou se olía el adiós de Cristiano Ronaldo. Y tampoco hacía falta ser un ‘aguililla’ para saber qué podía ser del Real Madrid sin su máxima figura, el que había marcado 15 goles en aquella Champions plagada de fortuna, el que había marcado 105 goles en 101 duelos de competición europea para el equipo. 
En efecto, 40 días después del adiós de Zidane («Este equipo debe seguir ganando y para eso necesita un cambio», dijo el francés), la Juventus de Turín hacía oficial el fichaje del portugués y el Real Madrid perdía al máximo goleador de su historia: 451 tantos frente a los 323 de Raúl, los 308 de Di Stefano, los 290 de Santillana… Pero en la pérdida del gol también perdía una forma de juego. Durante casi una década, desde que aterrizó en la 2009-10 procedente del Manchester United, CR7 había condicionado la pizarra de Pellegrini, Mourinho, Ancelotti, Benítez y el propio Zidane. El portugués aseguraba un gol por partido… y no es una frase hecha: esos 451 tantos los consigue en 438 partidos de blanco, una media de 1,03 por encuentro.  


Punto de inflexión

Zidane regresa en marzo de la caótica 2018-19 (primero Lopetegui, después Solari…) que termina con un Madrid en ruinas. Eliminaciones consecutivas en Copa (Barça) y Champions (Ajax) y un balance liguero que constata el dolor de la era post-Cristiano: tercero, a 19 del Barça, con 63 goles a favor y 46 en contra. Nunca desde la 08/09 había encajado tanto (52); nunca desde la 99/00 había anotado tan poco (58).  
Buscando ese punto de inflexión, la recuperación del proyecto, el club bate su récord de gasto (352 millones), cien de ellos destinados a la parcela defensiva (Militao y Mendy). Zidane plasma en la pizarra la más sencilla de las ecuaciones. 
La clave es el gol: si ya no lo tenemos, no lo encajemos. Músculo, físico, resultados cortos… Sergio Ramos adquiere un notable protagonismo, sobresaliente el de Courtois. La pareja Casemiro-Valverde disputa muchos minutos junta y dibuja un Madrid de siete piezas defensivas sobre las once del tapete. 
Es más, tomando solo los 10 jugadores que disputaron más de 1.710 minutos (el equivalente a 19 partidos de Liga), solo Benzema (3.148) y Modric (1.996), y en menor medida Kroos (2.654), son de talante ofensivo. ¿La consecuencia? El título de Liga con un vuelco radical a los números del gol: apenas un +7 a favor (solo 70: el Real Madrid no ganaba con tan pocos tantos desde la 2006-07, cuando hizo 66)… pero un tremendo -21 en defensa: 25 encajados… una cifra que nunca logró con Cristiano. 


36 goles menos

Y es que el portugués firmó nueve campañas nunca vistas en el Bernabéu. Tomando sólo los datos de la Liga, Cristiano Ronaldo anotó de blanco 311 goles, un promedio de 34,5 por temporada. Hasta la llegada de la dupla Cristiano-Messi solo Baltazar (35 en la 88-89 con el Atleti) y Hugo Sánchez (38 en la 89-90 con el Madrid) habían superado esa barrera… pero eran excepciones: el Bicho lo convirtió en norma. Teniendo en cuenta que el Real Madrid marcó 960 goles con el luso en nómina (106 por curso de media), las cuentas son casi redondas: uno de cada tres tantos anotados por el equipo en Liga (un 32,4 por ciento) llevaron la firma de CR7. Es decir: fue campeón de la Liga 19/20… marcando 36 goles menos de los habituales. 
Esta campaña, con solo cuatro partidos disputados, el Madrid ya es líder con tres victorias y un empate. Solo seis goles a favor. Solo  uno en contra. 13 paradas de Courtois (tercero de la Liga con más intervenciones), un empate a cero, dos victorias por la mínima y otra, en la última jornada, un 2-0 anotado en el 94. Si el fin justifica los medios, los de Zidane están claros y son fieles a la historia del Real Madrid: ganar.