DIME QUÉ HUMEDAL ERES Y TE DIRÉ QUÉ PROBLEMA TIENES

Luis J. Gómez
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Un informe del Ministerio de Transición Ecológica destaca la restauración de humedales de la región como las tablas fluviales, las lagunas salinas o los bonales. Cada uno tiene una amenaza distinta y necesita soluciones 'ad hoc'

DIME QUÉ HUMEDAL ERES Y TE DIRÉ QUÉ PROBLEMA TIENES

Desde 1991 la superficie de humedales en España se podría haber reducido un 60%. Según el Centro Regional de Estudios del Agua de la UCLM, en Castilla-La Mancha de todos los humedales de los que se tenía constancia por cartografía y fotografía aérea, se ha perdido el 75% (de más de 18.000 hectáreas a casi 5.000). Son dos datos que se recogen en dos informes que han aparecido en los últimos meses, el del impacto del Cambio Climático en Castilla-La Mancha y el del Ministerio de Transición Ecológica sobre restauración de humedales.
Pero también hay una perspectiva optimista en estos estudios. El del Ministerio indica que en los últimos 20 años se ha recuperado algo más del 13% de humedales. El de la Junta, con colaboración sobre todo de la Universidad de Castilla-La Mancha, subraya que la restauración de humedales puede ser un arma muy eficaz en la lucha contra el Cambio Climático.
Para reanimar estos ecosistemas es fundamental detectar primero los riesgos a los que se enfrentan. Los humedales son muy distintos entre sí y eso se nota también a la hora de identificar sus problemas. Los bonales, por ejemplo, se asemejan a pozas de agua y sufren una gran presión de ganado y fauna cinegética que va a beber y degrada la flora. Los flujos naturales de agua de la zona de La Raña de Cabañeros se perdía en los caminos y las cunetas, en lugar de alimentar las charcas.
La reducción de los caudales del Cigüela y el Záncara hace que cada vez cueste más que se inundase la llanura donde se juntan (una tabla fluvial).  Y en los pueblos del Barranco del Río Dulce se habían creado hábitats para anfibios en balsas, lavaderos, abrevaderos y estanques artificiales. La pérdida de esos usos tradicionales dejó en una situación de abandono esos ecosistemas que ‘creó’ el hombre.
Todos estos casos se recogen en el informe de restauración de humedales del Ministerio, que pone el ejemplo de ocho proyectos de restauración llevados a cabo en Castilla-La Mancha en la última década. Uno de los más singulares es el de las lagunas salinas de La Mancha.
las salinas de la mancha. Las lagunas salinas son humedales endorreicos, que no están conectados con ningún río. Cuando el agua de lluvia se evapora, queda una costra de sal. «La salinidad es muy superior al mar Mediterráneo», apunta Amanda del Río Murillo. Es la coordinadora técnica de la Fundación Global Nature (y en su día coordinó el proyecto Life Humedales). A ella le recuerdan a paisajes «lunares» y a veces a «espejos» cuando se ven en el horizonte. Cuenta que algunas lagunas son más anaranjadas como la de Manjavacas en Mota del Cuervo y otras de colores más rojizos como las de Villacañas.
Life Humedales intervino entre 2010 y 2016 en 27 lagunas de La Mancha en municipios como Lillo, Villacañas, Mota del Cuervo, Quero, Villafranca de los Caballeros, Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Pedro Muñoz o Las Pedroñeras. En este tipo de humedales, el principal problema que afrontaban era la reducción de praderas, con vegetación muy específica de esta condición salina del terreno. También es el hogar especies de animales muy difíciles de encontrar en otros ecosistemas, como  los escarabajos tigre o la Cephalota Dulcinea, autóctona de La Mancha. Son un ecosistema único en Europa que Del Río compara con las lagunas hipersalinas de Australia y Mongolia.
Las prácticas agrícolas habían reducido sobre todo las praderas, así que el proyecto utilizó los fondos europeos, de la Junta y de otras fundaciones para comprar terrenos. Así consiguieron 400 hectáreas para restaurar la vegetación. También se eliminaron escombros y se cerraron las antiguas balsas de extracción de sal.
Desde la Fundación Global Nature siguen trabajando en el terreno. Fomentan las prácticas ecológicas entre los agricultores de la zona para reducir la contaminación de productos químicos. También están en el proyecto Life Paludicula, que acondiciona algunas de estas lagunas para el pájaro carricerín cejudo, el ‘lince’ de las aves. «Es el pájaro más amenazado de Europa», apunta Del Río.