Riesgos que regresan con el curso escolar

A.M.
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El peso de las mochilas puede generar desviaciones de espalda. Los fisioterapeutas, que ya tratan a pacientes muy jóvenes aquejados de dolores lumbares, alertan de que la moda de llevar los macutos «por las rodillas» todavía es más perjudicial

Riesgos que regresan con el curso escolar - Foto: Arturo Pérez

Se lleva advirtiendo desde hace años pero la tónica general no cambia. Niños y adolescentes llevan exceso de peso sobre sus hombros y espalda a diario. Por necesidades del programa curricular, las mochilas no adelgazan y los centros educativos no toman las medidas aconsejables para reducir el número de libretas, carpetas, libros y material escolar que los alumnos portan cada día de sus casas a la escuela o el instituto y viceversa.
Según los expertos, más del 50% de los niños entre 12 y 15 años sufren dolor de espalda, como consecuencia de las malas posturas durante el estudio, las cargas inadecuadas para su peso y la falta de ergonomía en el mobiliario escolar, entre otras cuestiones.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la carga de los macutos escolares no debería superar el 10-15% del peso corporal del niño, es decir, entre cuatro y seis kilos, cuando en muchos casos superan los ocho.
La indiferencia puede desembocar a la larga en un problema de salud. Según María del Carmen Requena Iranzo, de la Clínica de Fisioterapia Albacete, niños y adolescentes no deberían soportar a diario este exceso de peso, pues se encuentran en pleno desarrollo y crecimiento y no tienen su musculatura constituida. Un peso en sus mochilas desmesurado puede desembocar en desviaciones de espalda no asociadas con el nacimiento. «No tiene por qué pasarle a todos los niños», matiza la fisioterapeuta, quien enumera algunas patologías relacionadas con la espalda como la escoliosis, la hipercifosis o la hiperlordosis, desviaciones y aumento de las curvaturas que, en algunos niños, pueden aparecer por predisposición genética pero en otros, simplemente, por llevar demasiados kilos de material escolar y libros en sus mochilas.
Aunque en el conjunto de la clínica son residuales, María del Carmen Requena asegura que ya están tratando a pacientes muy jóvenes que llegan con dolores lumbares o cervicales: «Son una minoría, pero aquí hemos tenido a niños de 10 años que se quejan de la espalda».
El problema se agrava con la última moda de llevar las mochilas «por las rodillas», advierte esta profesional sanitaria, que asegura que «cuanto más baja se lleve más problemas de espalda va a originar en niños y adolescentes, porque hay que hacer más fuerza». Lo recomendable es usar siempre las dos asas y estrecharlas lo máximo posible para que queden bien pegadas a la espalda, concretamente deben quedar a unos cinco centímetros por encima de la cintura, justo en la zona lumbar.

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