Carretero: «A mí me ha servido buscar la calma»

Pedro Belmonte
-

El diestro hellinero y el novillero Alberto Pozo envían sus mensajes de ánimo a la población

El diestro hellinero Diego Carretero. - Foto: C.D.C.

Dos toreros albacetenses, un matador de toros, Diego Carretero, y otro novillero de la tierra, Alberto Pozo, explican cómo se las inventa para no dejar de lado su preparación física y torear mucho de salón. Diego Carretero pasa estos días recluido, como todos los españoles, en su domicilio de Alicante, donde hace ya un tiempo fijó su residencia, aunque es de Hellín, para estar cerca de su apoderado y mentor, Luis Rubias. Carretero ha asegurado a La Tribuna de Albacete, que gracias a que tiene en la casa un terreno amplio, pues vive a las afueras de la ciudad levantina, puede hacer algo de ejercicio y entrenar de salón sin apreturas, aunque echa mucho de menos los ocho o 10 kilómetros que diariamente corría, por lo que ahora es casi todo el día el tiempo que dedica a su preparación.

Al joven torero le preocupa la feria de San Isidro de Madrid, ya que, a falta de ajustar fecha y cartel, había seguridad en su confirmación de alternativa, algo primordial para su futuro, por lo que todo ha quedado en el aire. Carretero ha aprovechado este momento para dirigir un mensaje a todos, toreros y aficionados: «Me gustaría transmitir un mensaje de apoyo a todo aquel que lo quiera escuchar, por si de algo le puede servir. Esta es la forma de aportar mi granito de arena, en esta situación que vivimos todos, de angustia y de incertidumbre, de no saber qué va a pasar, de estar parados sin querer estarlo, y todo lo que ello conlleva, tanto miedo… El que me conoce y ha seguido mi carrera sabe que yo sé de esto».

Añade que «a mí me ha servido buscar la calma de uno mismo, aceptando la situación, respirándola, y viviéndola de frente. Yo siempre me digo que para ver una situación tienes que ponerte, y creo que no hay mayor explicación que la de una corrida de toros. El toro es la vida, mi vida, y que para poder ver al toro tienes que ponerte, afrontar los miedos, la incertidumbre, el agobio que eso da. Y lo siguiente que sucede, cuando consigues ponerte, es afrontar toda la angustia. Y viene la calma, la paz interior, porque a mí siempre me han enseñado que el toro me cura. Pues en este caso, la vida nos cura. Así es que, sigue entrenando».

Por su parte, Alberto Pozo se encuentra en su casa de Albacete sin dejar ni un momento la preparación. Gracias a una terracita que posee su vivienda, puede entrenar de salón con suficiente espacio, además de que en casa también dispone de un pequeño gimnasio, pues la preparación física es vital en su puesta a punto.

(Más información en la edición impresa).