Iñaki 'Uoho' Antón (Extremoduro): «Nosotros, ese espíritu de transgresión, lo mantenemos»

A.Díaz
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Concierto en Albacete de la gran banda de rock. - Foto: Extremoduro

Extremoduro es considerado como uno de los grandes grupos de rock español de la historia. Iñaki Uoho Antón, productor y guitarrista, inició su colaboración con el grupo en 1993, integrándose paulatinamente

Extremoduro visita Albacete hoy, dentro del 59 Festival de Albacete. La banda actuará, dentro de su gira Para todos los públicos, en el campo de fútbol José Copete de la capital, con apertura de puertas a partir de las 21 horas. Iñaki Uoho Antón, guitarrista y productor de la banda comentó a La Tribuna de Albacete distintos aspectos sobre este concierto.
¿Una gira muy agotadora?
Nosotros procuramos plantear la gira para llegar a todos los conciertos con toda la energía, por eso no hacemos más de dos por semana y dejamos espacio entre gira y gira. De esta manera conseguimos llegar a todas partes en buenas condiciones, que es como pensamos llegar a Albacete.
Extremoduro es una banda de larga trayectoria. ¿Ese rock transgresivo, con los años ha ido mutando a rock mas progresivo?
 Hay muchas formas de transgredir y también una de ellas es sorprendernos a nosotros mismos y hacer cosas diferentes, evolucionamos. He oído últimamente hablar mucho del adjetivo progresivo; bueno, quizá sí nos complicamos más la vida, buscamos estructuras más complejas y eso hace que nuestra música sea más progresiva, pero nosotros,  ese espíritu de transgresión, lo mantenemos en nuestro trabajo musical y en nuestro día a día.
¿La esencia de los años 80 y 90 entonces se mantiene en 2014?
 La esencia sí; ahora hacemos lo que queríamos hacer en los 90, vivimos de ello y podemos trabajar con nuestros ritmos. Naturalmente en 25 años de carrera hemos aprendido muchas cosas y nuestro oficio consiste en eso, aplicar los que aprendemos y sorprendernos nosotros, porque lo que no queremos es estancarnos y vivir del trabajo pasado.
¿Cuál es el secreto, si lo hay, para estar en primera fila tantos años, esa evolución?
Es posible. No sé cual es el secreto, pero puedo imaginar que no estancarse es la mejor manera de mantenerse vivo y si estuviéramos viviendo de las canciones de hace 15 años y repitiéndonos, estaríamos marchitándonos poco a poco y perdiendo interés. Trabajar con ilusión, dejar espacios y no obligarte a sacar disco cuando toca, sino cuanto tienes algo que decir  y evolucionar es lo que nos mantiene vivos y jóvenes.
¿Para todos los públicos ha respondido a sus expectativas?
Desde luego, las ha superado. Cada vez que hacemos un disco, casi es como si empezáramos de nuevo. También es una responsabilidad porque para nosotros, cada disco es una reválida.  
Con si trayectoria, ¿perciben el relevo generacional en los seguidores de Extremoduro?
Sí, lo que hemos observado en esta gira exactamente hemos observado mucha gente joven en las primeras filas y estamos muy contentos con eso. Gente que nos sigue desde hace años, lo sabíamos,  pero ver esa gente joven en las primeras filas es un síntoma de que estamos vivos. Seguimos trabajando como al principio, para tratar de hacer arte y transmitir cosas. Tenemos un público al que le gusta participar.
En un concierto no hay tiempo para tocar todos los clásicos, para contentar a todos.
Es el problema al hacer los repertorios para los conciertos, que todo no cabe. Más ahora que vemos que nos viene a ver gente de un abanico generacional amplio. Hay público que quiere cosas de los últimos años; por supuesto gente que quiere oír los clásicos y clásicos que quiere oír todo el mundo. En función de eso y que estamos presentando el último disco, hacemos un repertorio en el que procuramos pasar por varios ambientes y que todas las épocas tengan cabida, por eso estamos tres horas sobre el escenario y afortunadamente para nosotros no es monótono, nuestra sensación es como si estuviéramos tocando dos o tres conciertos.
La música es muy importante, también el mensaje, la poesía.
 Por supuesto, eso está fuera de toda duda. Intentamos que música y letra hablen de lo mismo y que no esté por encima una cosa de la obra. Extremoduro, sin las letras de Robe es incomprensible y sería inadmisible, sin sentido. Una canción trata de buscar la conjunción más perfecta entre la letra, la música y la actitud.
Ver ese mar de rostros en un concierto, ¿impresiona mucho?
Por muchas veces que lo veas nunca te acostumbras. Salir a un escenario y ver 5.000, 6.000 personas delante impresiona y te anima, porque el público que viene nos lleva en volandas. Sientes responsabilidad y por otra parte, sientes que te están empujando y obligándote a sacar lo mejor.
La principal motivación, entonces, no es económica.
Así es, nuestra principal motivación nunca ha sido económica. Tienes necesidad de expresarte, componer y ver cómo tus canciones llegan a la gente y eso te hace feliz, se convierte en una necesidad; el tema económico viene después, pero nuestra motivación no ha sido la económica, hay impulsos mas poderosos.
¿Hay tiempo para componer?
Hay que tenerlo. Hay momentos en la gira muy intensos y otros en los que apetece llevar la atención a otras cosas y no hay nada mejor que la creación.