El Palacio de los Gosálvez tiene futuro

E.R.J.
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La Diputación de Cuenca anunció que destinará más de 11 millones de euros a casi 40 proyectos de recuperación patrimonial

El edificio, y el entorno, se encuentran vallados y con carteles de prohibido el paso por el deteriorado estado en el que se encuentra. - Foto: Reyes Martí­nez

La situación entre dos tierras, y nunca mejor definida que para este caso, del Palacio de los Gosálvez ha llevado a que se le haya dejado caer en el abandono. Levantado en el término municipal de Casas de Benítez (Cuenca), pero a un tiro de piedra de Villalgordo del Júcar (Albacete), se ha convertido en uno de los principales recursos turísticos de la zona, pese a su ruinoso estado.
Ahora, después de muchos años de espera, la Diputación de Cuenca acaba de dar una buena nueva a sus propietarios -porque es de titularidad particular- y, sobre todo, a la Asociación de Amigos del Palacio de los Gosálvez y su entorno, que lleva 15 años gritando a los cuatro vientos que era urgente adoptar medidas para recuperarlo.
La institución provincial conquense anunciaba la pasada semana, en boca de su presidente, Benjamín Prieto, que el superávit de 11,3 millones de euros con el que cuentan se destinará a cerca de 40  proyectos centrados en la mejora del patrimonio, carreteras y caminos, y accesos a zonas turísticas.
De esta forma, el Palacio de los Gosálvez será uno de los beneficiados de esta buena nueva, «con la finalidad de sacarlo de la lista roja de patrimonio en peligro y que se convierta en un emblema turístico para de ribera del Júcar», sostuvo Prieto. Pero también está previsto actuar en el castillo de Cardenete,   la Torre de Abegózar en la capital, el convento de Santo Domingo de Huete para crear un centro de empresas o el convento del Rosal de Priego, entre otros.
A falta de aprobar definitivamente estas ayudas en el correspondiente Pleno, en unos días, el presidente en funciones de la Asociación de Amigos de este bien, Pedro Pablo Correas, pide «prudencia».
Aún así, no puede evitar mostrar su «enorme satisfacción» por que se haya dado un paso que llevaban años esperando. «Las medidas se tenían que haber empezado a adoptar hace 30 años, cuando se declaró Bien de Interés Cultural», apunta, aunque añade que, si ahora se atiende la reivindicación, bienvenida sea.
No será fácil puesto que, como apunta también, «se encuentra en unas condiciones bastante malas» como consecuencia de no haber realizado ninguna labor de contención del deterioro en todo este tiempo. Aún así, Correas agradece el «cambio de sensibilidad que parece que ha habido ahora, sea por las elecciones o por lo que sea, pero que es muy importante» para un recurso patrimonial que, aunque no pertenece por delimitación territorial al municipio de Villalgordo del Júcar, está justo al otro lado del río y, sobre todo, insiste, «lo sentimos como nuestro».

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