El trasvase a Las Tablas, en el aire por falta de agua

-

Entrepeñas y Buendía apenas almacenan 460 hectómetros cúbicos y los ribereños ya advierten de que en enero se pasará la barrera a partir de la cual no se puede trasvasar

El trasvase a Las Tablas, en el aire por falta de agua - Foto: Rueda Villaverde


La aprobación el jueves de un trasvase de solo 7,5 hectómetros cúbicos al Levante (se pedían más de 14), no despeja el camino para una posible derivación de urgencia a LasTablas de Daimiel.  ¿El motivo? La alarmante falta de agua en los pantanos de la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, que en estos momentos apenas cuentan con 460 hectómetros cúbicos, es decir, el 18 por ciento de su capacidad total de almacenaje.
Como apunta el alcalde de Sacedón, Francisco Pérez Torrecilla, muy probablemente el enero el trasvase tendrá que cerrar el grifo sine die por falta de agua y, de cara a diciembre, la situación tampoco se presenta más halagüeña. La cabecera del Tajo está peligrosamente cerca de la barrera a partir de la cual no se puede derivar más agua (400 hectómetros cúbicos), contando además con que 22 hectómetros cúbicos ya estarían comprometidos y en breve partirán rumbo al Segura (19,2 del trasvase de octubre, que aún no se ha enviado, y los ya citados 7,5 de este mes). Por no hablar de los desembalses necesarios para que el «agua corra por el Tajo, aunque sea mínimamente». Algo que «nunca se tienen en cuenta» en la Comisión de Explotación del Trasvase, según denuncia.
Poco  en diciembre, nada en enero.  «Nos va a quedar muy poco agua para diciembre y nada en enero», advierte Pérez-Torrecilla. «Esta es la consecuencia de trasvasar todos los meses el máximo permitido, que más pronto que tarde la cabecera llega a su línea roja».
Y luego está la cuestión de si se debe llevar agua o no a Las Tablas. En este punto, Pérez Torrecilla, representante de los Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía en  la Comisión de Explotación del trasvase, apunta que «si  el destino de estos 7,5 hectómetros cúbicos hubiera sido decisión de los Ribereños, sin duda se hubiera mandado este agua a Las Tablas, ya que el consumo humano en el Levante está hoy sobradamente cubierto». «Las Tablas son una prioridad ahora mismo, su situación medioambiental es muy grave», asegura.
La cuestión, insiste, es que no hay agua en la cabecera. «Incluso para consumo humano, habría que pensarse mucho aprobar trasvases en la actual situación», explica.
Con todo, ve «probable» que en diciembre se apruebe alguna derivación de urgencia a Las Tablas, aunque sin aventurar cantidades.
Más radical en este sentido se muestra la presidenta de la asociación que aúna a los municipios de Entrepeñas y Buendía, María Ángeles Sierra. «No tenemos agua, no estamos en condiciones de hacer ningún trasvase ni a las Tablas ni al Levante», asegura.
Además, como explica a La Tribuna, «es de ley dar agua para beber» pero, en el caso concreto de Las Tablas, «lo que tienen que hacer es abrir los pozos que tienen allí». Y es que, «no es de lógica  dejar secar un jardín para secar otro».
Una situación complicada que se une al hecho de que el Tajo aún no cumple con las últimas sentencias del Tribunal Supremo, que obligan a mantener un caudal ecológico en todo el curso del río, que situaría en torno al doble del actual.
De momento, no hay noticias del nuevo plan hidrológico para el Tajo, prometido por el Ministerio de Transición Ecológica, como lamenta Pérez Torrecilla. No obstante, el alcalde de Sacedón quiere ver en esta última reducción del trasvase un «gesto» de que «las cosas están empezando a cambiar». Se verá.