Lázaro, primer albacetense en el Auditorio Nacional

Emilio Martínez
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El 'Sexteto para piano y cuerdas' del compositor se escuchará mañana en este templo del clasicismo

El compositor e intérprete albacetense Fernando Lázaro estará presente mañana en el Auditorio Nacional. - Foto: C.P:

La ya larga hoja de servicios de Fernando Lázaro a la música, fundamentalmente la clásica, aunque incluye otros muchos estilos, tanto en su faceta de compositor como en la de intérprete, se va a adornar mañana con un importantísimo hito. Porque las notas de su partitura Sexteto para piano y cuerdas se transformarán en sonidos  en el más importante templo de la música culta que es el Auditorio Nacional. De este modo, el polifacético artista albaceteño va a convertirse en el primer paisano que entra en la programación del Auditorio.
Como es lógico, Lázaro estará presente como invitado en este concierto que comenzará a las 19,30 horas para disfrutar, «a la par que sentir tanto un orgullo increíble como una enorme satisfacción», cual confiesa a La Tribuna. Aunque añadiendo de inmediato que no por ello deja de ser consciente de la enorme responsabilidad de figurar en los siempre muy escogidos programas del Auditorio, donde, al margen de los compositores consagrados –y la mayoría fallecidos- es muy difícil aparecer.
Esta composición del albaceteño es reciente, en concreto de 2017, aunque ya ha sonado en otros lugares, por lo que no se trata de un estreno de la misma, pero sí lo es para la Orquesta Nacional de España, en cuyo Ciclo de Cámara de la actual temporada del Auditorio 2019/20 ha sido incluido este Sexteto para piano y cuerdas.
Su autor explica que está escrita para dos violines, viola, violonchelo, contrabajo y piano, y que la van a interpretar diversos profesores de la citada orquesta oficial -la más importante de nuestro país- que forman parte del Sonor Ensemble. Varios de estos más que contrastados músicos están a la cabeza en sus instrumentos de los que integran la orquesta. 
«Entiendo como un auténtico lujo, aparte de que hayan seleccionado esta obra mía, que  la toquen destacadísimos profesores cual Georgy Vasilenko, como violín primero, y Graham Jackson al piano, bajo la dirección de Sebastián Mariné, otro de los más grandes actualmente en esta y otras facetas». Además, en este mismo concierto, el albacetense figura junto a compositores de reconocimiento mundial como Jan Paderewsky o Arvo Pärt, «lo que eleva al máximo mi satisfacción», cuenta Lázaro.
Otras de las cuestiones que le llenan, aunque no por ello olvida la carga de responsabilidad, es la lógica y asidua asistencia al Auditorio Nacional de reconocidos críticos musicales de medios generalistas y publicaciones especializadas, que luego escribirán sobre lo que han oído. Sin olvidar, como matiza el albacetense, que «el público, mucho del cual es abonado para toda la temporada y escucha un enorme número de obras a lo largo de cada año,  es muy melómano y crítico».
No es la única reciente actualidad de Lázaro en la capital de España, ya que pasado sábado fue de nuevo protagonista con una de sus composiciones. En este caso su Estudio para piano número 4, interpretado por otro de los destacados pianistas actuales, Francisco Escoda, en el auditorio de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid, dentro del Festival de Música Contemporánea.
Además de los fuertes y largos aplausos que recibió, viéndose  obligado a saludar varias veces al término de la interpretación, le llenaron mucho las felicitaciones de varios de los colegas que asistieron, varios de ellos también programados en anteriores o posteriores recitales. Y, una muy especial, como recuerda Lázaro: «La de Tomás Marco, uno de los compositores españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos de este», quien también estrenaba ese día y que calificó de muy brillante su Estudio.
Pero el albaceteño, cuya carrera se ha disparado tremendamente –también a nivel internacional, donde ha cosechado varios triunfos, muy especialmente con los ballets que ha compuesto y que han recorrido varios países- a pesar de su juventud, para lo que es habitual en la música clásica, ya que Lázaro solo tiene 42 años, se niega a presumir de nada «que no sea Albacete», como especifica, ya que siempre exige que quede claro en los programas su origen.
Y precisamente sobre esta cuestión sí que presume de haber sido profeta en su tierra, donde en octubre de 2017 recibió un homenaje en el Teatro Circo organizado por Agustín Peiró –«eterno cariño para él», le dedica-, presidente de Juventudes Musicales, en el que además de colgar el cartel de no hay billetes viajaron desde diversos puntos de España varios de los mejores músicos y bailarines que han actuado con su música. «Será, ya sin ninguna duda, una de las experiencias mágicas y sobre todo más inolvidables en mi vida», zanja al respecto.

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