El Consistorio vigila más de 120 pinos del Abelardo Sánchez

N.G.
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El pulmón verde de la ciudad, que acaba de cumplir 110 años, experimentó mejoras, como la nueva cartelería informativa

El paseo central del Parque Abelardo Sánchez. - Foto: Arturo Pérez

El Parque Abelardo Sánchez acaba de cumplir 110 años. El 23 de febrero de 1911 se realizó la primera plantación del que, en la actualidad, es el pulmón de la ciudad. Ubicado en el centro urbano, primero fue de Canalejas, se conoció como parque de los mártires y, posteriomente, pasó a llamarse Abelardo Sánchez en homenaje al alcalde que promovió su construcción. 

Con una superficie que supera los 100.000 metros cuadrados, esta zona verde cuenta con unos 2.000 árboles, de los que un 40% son pinos. La pinada se distingue por su inmensa altura, una característica que ha dado más de un quebradero de cabeza al Ayuntamiento de Albacete, encargado de su mantenimiento. En el año 2001, se invirtieron más de tres millones de euros en su remodelación y se talaron 400 árboles. En la actualidad y después de la caída de varios ejemplares, el Consistorio vigila de cerca123 pinos, a los que se les hace un seguimiento específico por los riesgos que pueden presentar. Cada vez que se dan episodios de aire, lluvia o nieve, se realiza una evaluación completa de los árboles para valorar las condiciones en las que se encuentran.

El concejal de Sostenibilidad y Cambio Climático, Julián Ramón detalló que debido al porte de los árboles cualquier elemento puede hacer que surja un problema. «Somos conocedores de los riesgos que suponen árboles tan grandes y viejos» y, en los últimos meses, se han tenido que retirar fundamentalmente los que estaban inclinados y tenían riesgos más serios.

Alrededor del colegio San Fernando, ubicado en el interior de este parque, el Ayuntamiento llevó a cabo una actuación para que los escolares pudieran acceder al centro. Y es que, hasta ahora, cada vez que había fuertes vientos, se cerraba el parque y los niños no podían ir al colegio. No obstante, en este curso «no faltaron ni un día», quitando Filomena, borrasca con la que se suspendieron las clases en toda la capital, recordó el edil. Se hizo una evaluación y en el entorno se retiraron aquellos pinos, en torno a una veintena, que se encontraban en malas condiciones. «Por su altura y su inclinación constituían una seria amenaza ante el riesgo de caída y, de desplomarse, podrían haberlo hecho sobre las instalaciones del Colegio», reseñó.

 

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