Cuando somos cómplices de las mafias de trata

S.L.H
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CMM y el Instituto de la Mujer organizaron una jornada formativa sobre violencia de género destinada a los profesionales de la comunicación. Contó con la participación de la cineasta Mabel Lozano y del Inspector jefe de la UCRIF central, José Nieto.

La directora del Instituto de la Mujer, Pilar Callado, durante su intervención en la jornada.

Castilla-La Mancha Media (CMM) y el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha organizaron ayer una jornada formativa sobre ‘Violencia de Género: Explotación sexual y Trata’, destinada a profesionales de la comunicación. La jornada, que comenzó a una hora nada compatible con el trabajo periodístico -10.00 horas-, contó con la intervención de la directora del Instituto de la Mujer, Pilar Callado, la directora de cine social y experta penalista en trata de mujeres, Mabel Lozano, la directora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituta (APRAMP), Rocío Mora, y el Inspector jefe de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) y jefe de Inteligencia de la Brigada contra la Trata, José Nieto Barroso.
Callado reconoció la importancia que juegan los medios de comunicación en la erradicación de la violencia de género, pues «actúan como altavoces de la violencia de género, de la trata y la explotación sexual, de lo que significa y cómo se puede solucionar», dijo. 
Por ello, celebró la organización de esta jornada porque no solo sirve para formar a los profesionales de la comunicación en un área tan sensible como ésta, sino que también ayuda a visibilizar la violencia machista. 
Dicho esto, la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha recordó que, desde que hay estadísticas oficiales, es decir, desde el año 2003, han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas 1.033 mujeres en España. En lo que llevamos de año, 55. «Hablamos de un número horrible de mujeres asesinadas por el simple hecho de serlo», condenó Callado.
Aquí incidió de nuevo en el papel que juega la prensa y recalcó la importancia de no confundir la violencia de género con otros tipos de violencias, «que existen, no las negamos, pero que son diferentes», aclaró. «No hay que confundir la violencia de género con la violencia intrafamiliar. Son diferentes. La violencia de género es un problema social, estructural, muy anclado en nuestra sociedad y que tenemos que erradicar y una de las maneras es, por ejemplo, a través de los medios de comunicación», detalló. 


Huir de ciertas imágenes. Preguntada por las claves para que los profesionales de la comunicación plasmen con objetividad la información relacionada con la violencia machista, Callado aconsejó huir de las imágenes que atacan a las mujeres y a las prostitutas. «Hay que mostrar a las mujeres como mujeres que están siendo prostituidas, no son prostitutas. Ellas no son las culpables o las malas, lo son los proxenetas, los hombres que las prostituyen», explicó la directora del Instituto de la Mujer en la región.
Tampoco se pueden mostrar en los medios de comunicación imágenes que cosifican a la mujer, es decir, «mostrando las piernas o las medias». 
Por último, animó a los profesionales del periodismo a «desmontar las falacias que últimamente están vertiendo ciertos partidos políticos sobre la violencia de género». 
Por último, el inspector jefe de la UCRIF central de la Policía Nacional lamentó que, en muchas ocasiones, la sociedad es«cómplice» de las actuaciones de estas redes criminales que trafican con mujeres. «Lo interesante de estas campañas es visibilizar el delito, concienciar a la ciudadanía que detrás de los polígonos industriales y de las luces de los clubes de alterne hay auténticas víctimas, hay esclavitud», dijo Nieto. 
Incidió en que, en ocasiones, se confunden los términos prostitución y trata de personas con fines de explotación sexual. Y es que, en su opinión, «bajo el paraguas de la prostitución, una actividad no ilícita, se esconde esa esclavitud del siglo XXI». Por ello, Nieto quiso alzar la voz contra esos «mal llamados clientes, llamados puteros, que lejos de beneficiar a las mujeres pensando que con su dinero las ayudan, lo que hacen es engordar a estas redes criminales que generan una cantidad ingente de dinero y que lo invierten en nuevas captaciones y traslados».