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A mitad del camino del 'Montealto'

P.J.G.
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José Fernando Molina paseó la única oreja del festejo de una buena novillada en una tarde en la que apareció la lluvia

Molina torea de rodillas a su primer enemigo. - Foto: Rubén Serrallé

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Sexta de abono

La única novillada picada del abono reunía en el cartel a una terna netamente local, con pocos festejos contabilizados, pero con las ganas intactas, como demostraron ante un buen encierro de Montealto, aunque se quedasen a mitad del camino en una tarde en la que no les faltó el aliento del público y en la que, como ya se está convirtiendo en algo tradicional, la lluvia hizo acto de presencia cuando el segundo de la tarde ya estaba en el ruedo, con un buen chaparrón que dejó una zona especialmente encharcada y fue preciso acondicionar, con la consiguiente demora, que se reflejó en el minutaje del festejo, hasta la fecha el de mayor duración del abono.

José Fernando Molina, Jesús Moreno y Alejandro Peñaranda hicieron el paseíllo bajo un cielo amenazante de lluvia, pero con todas las ilusiones, reforzadas por el apoyo que recibieron del público, quien, tras romperse el paseíllo y cuando todo estaba listo para que saltase el primer novillo al ruedo, obligó a la terna a salir a recoger una ovación.  

motivados. Ese apoyo inicial del respetable tuvo la respuesta en la voluntad y ganas que demostró la terna. El primero en hacerlo fue José Fernando Molina, que se fue a recibir a su enemigo a portagayola -al igual que, después, Moreno y Peñaranda-, a lo que siguieron verónicas y chicuelas, preámbulo de un posterior vistoso y variado quite por tafalleras, chicuelinas, gaoneras y la larga de remate. Brindó a sus dos compañeros de cartel e inició la faena con un pase por alto en los medios, para clavar posteriormente las rodillas y ligar una serie en redondo con la mano derecha. Ya puesto en pie, los muletazos sobre el pitón derecho no terminaron de ser limpios ante un novillo con clase y entrega y cuando se echó la franela a la mano izquierda, con el toreo al natural, llegaron los mejores pasajes de su faena, con muletazos más templados y hondos, dentro de una labor desigual que en los últimos pasajes tuvo varios circulares y muletazos de ida y vuelta sin mover las zapatillas. Con los aceros no estuvo certero, porque tras un pinchazo y una estocada trasera precisó de un descabello para finiquitar al ejemplar de Montealto, del que después paseó la única oreja que se cortó en toda la tarde. 

De distinta condición fue su segundo enemigo, que brindó al publicó, un novillo más complicado y protestón en un engaño que tropezó en demasiadas ocasiones a lo largo de una faena en la que Molina no terminó de acoplarse con el astado, pese a la voluntad que puso en todo momento en una labor que volvió a finalizar en la distancia corta, de forma parecida a la anterior vez, con circulares y muletazos en un palmo de terreno. En esta ocasión, dejó una estocada trasera y atravesada y precisó de un descabello para despachar al de Montealto. Hubo petición de oreja, que no fue considerada como mayoritaria por la Presidencia y todo quedó en una vuelta al ruedo.

Jesús Moreno, que debutó con picadores en la Feria Taurina de 2019, volvió a hacer el paseíllo en el ruedo albacetense y la verdad es que en estos dos años, pese a lo poco que ha toreado, ha dado un paso adelante importante, algo que unido a la disposición que tuvo en todo momento le valió para cuajar una buena faena ante el notable ejemplar de Montealto. Brindó a Sergio Serrano y ya en pleno aguacero realizó una faena que fue a más sobre la mano derecha, pero que perdió intensidad en el toreo al natural y en los pases finales, en los que le costó más al novillo, con el que cerró su labor con unas ajustadas manoletinas. Dejó una estocada atravesada y trasera y con el descabello dio un verdadero sainete, quedando todo en la ovación final.

También fue de buena condición su segundo enemigo, con clase y entrega en sus embestidas, pero el ayniego no terminó de acoplarse en su faena, con algún buen pasaje, pero sin continuidad ni lograr que tomase altura. Nuevamente estuvo desacertado con los aceros y tras media estocada tendida volvió a demostrar que el manejo del descabello no es lo suyo. Otra vez fue ovacionado.

Completó la terna Alejandro Peñaranda, con poco más de un mes transcurrido desde que debutó con los del castoreño. Tuvo dos novillos de distinta condición, peor el primero, al que realizó una faena que no pasó de algunos buenos detalles y en la que el astado tropezó en exceso la muleta. Una estocada delantera y tendida fue suficiente para despachar a su enemigo y el novillero fue ovacionado.

Mejor condición tuvo el que cerró plaza, pero tras los primeros pasajes, con muletazos por bajo de buen gusto, se sucedieron las series sin profundidad ni calado en una faena que no terminó de ir a más y que el novillero alargó en exceso. Dejó una estocada contraria que fue suficiente y tras petición de oreja, que no fue concedida, dio una vuelta al ruedo, con la lluvia otra vez presente.