El Teléfono de la Esperanza atendió un dos por ciento de crisis suicidas

A.M.
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Uno de los despachos que el Teléfono de la Esperanza tiene en su sede del barrio del Polígono de San Antón. - Foto: Rubén Serrallé

La ONG ha iniciado la campaña 'Ponle ganas a la vida', con la que pretende sensibilizar a la población sobre la importancia que tiene la escucha para salvar a quien pide ayuda


Ya es hora de ir abordando un problema que sigue siendo todo un tabú: el suicidio. Por tercer año consecutivo, y según las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, España ha registrado la cifra más alta de muerte por suicidio de los últimos 25 años. Según estos valores, el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte externa en este país y ya duplica las muertes por accidente de tráfico. Además, es 68 veces mayor que las producidas por la violencia de género.
A pesar de ello, el miedo generalizado que siendo la sociedad a la hora de hablar de suicidio no hace más que acrecentar los muros de silencio alrededor de los que piensan en quitarse la vida e, incluso, entre aquellas personas que han perdido un ser querido por suicidio.
Ante este panorama, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) declararon el 10 de septiembre Día Mundial de la Prevención del Suicidio, iniciativa a la que este año se han sumado dos colectivos albaceteños: el Teléfono de la Esperanza y la Asociación de apoyo al proceso de duelo por la pérdida de un hijo, Talitha, que habitualmente colaboran en el desarrollo de talleres de duelo, con intercambio de voluntarios.
El Teléfono de la Esperanza decidió conmemorar este Día Mundial ante el incremento de personas que llaman a su sede con crisis suicidas y suicidios en curso. «La escucha es una de las mejores formas de prevenir en suicidio, porque estas personas tienden a encerrarse en sí mismas y no hablar con nadie».
Así lo explica el presidente del Teléfono de la Esperanza de Albacete, Joaquín Fresneda Molina, quien confirma que, a lo largo de 2014, esta organización no gubernamental atendió en la provincia 70 llamadas de crisis suicidas, de entre las 3.000 que recibieron durante todo el año.

De ideas a realidades. «Este tipo de llamadas son cada vez más numerosas», insiste Joaquín Fresneda, que divide en tres bloques las atenciones que se prestan desde el Teléfono de la Esperan: por un lado, las llamadas de personas con ideas suicidas que no lo confiesan directamente y hay que intuirlas; los usuarios que laman con crisis suicidas, entendiendo como tales aquellas confesiones claras; y las llamadas de gente con suicidios en curso, que suelen registrarse cuando ya han ingerido una cantidad excesiva de fármacos que le pueden causar la muerte.
Según Joaquín Fresneda, detrás de un suicidio puede haber muchas causas, desde una enfermedad física o mental hasta una llamada de atención de personas que se encuentran muy solas, un bloqueo que impide solucionar un problema que, en ocasiones, no es tan grave como para quitarse la vida. «Hay jóvenes que porque han suspendido o no sacan las notas esperadas empiezan a agravar el problema y se meten en una espiral que les lleva al suicidio», relata el presidente del Teléfono de la Esperanza.
El problema es el silencio que rodea a esta forma de morir. A juicio de Fresneda, la causa de este tabú reside en la culpabilidad que siente la sociedad ante un suicidio, una actitud reforzada por los medios de comunicación, que no informan sobre suicidios: «Se le dedica mucho más espacio televisivo a las muertes por accidente de tráfico, pero nunca se habla de los suicidios porque la sociedad se siente culpable por no haber podido hacer nada o lo suficiente; pero lo único que se consigue silenciando estas situaciones son más suicidios, al final no se previenen».
De ahí el lema de la nueva campaña de prevención del suicidio, Ponle ganas a la vida, porque «si conseguimos convencerles de que hay que ponerle ganas a la vida y de que la vida tiene sentido, podemos salvar muchas vidas».
El Teléfono de la Esperanza de Albacete aborda esta nueva campaña dos meses antes de conmemorar sus bodas de plata, 25 años al servicio de los albaceteños que necesitan ser escuchados.