«Fue muy grande que mucho público bajara a donar sangre»

Pedro Belmonte
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El banderillero albacetense Mariano de la Viña, después de 40 días ingresado en Quirón Salud de Zaragoza, por la cogida del 13 de octubre, sólo piensa en su «total recuperación»

Mariano de la Viña, junto a Maite, su mujer. - Foto: José Miguel Esparcia

El viernes, el banderillero albacetense Mariano de la Viña fue dado de alta del hospital Quirón Salud de Zaragoza, tras permaneces durante 40 días ingresado tras las gravísimas cornadas sufridas en la plaza de toros de la capital maña el pasado 13 de octubre, que hizo temer por su vida. Mariano atendió a La Tribuna de Albacete para contar sus sensaciones y estado físico, pensando ya en su total recuperación. 
«Me encuentro muy bien gracias a Dios y teniendo en cuenta todo lo que ha pasado, me encuentro fenomenal con un estado de ánimo muy bueno y muchas ganas por superar todo lo que tengo mirando al frente, poniéndome metas poco a poco y sacarlo para delante. En casa no tiene nada que ver, pues cuando llega uno a su casa después de tanto tiempo, el mundo se ve de otra manera con el cariño del hogar, tus hijos, en fin, es distinto, aunque también es cierto que tuve que estar allí más tiempo por el tema de la cámara hiperbárica que tiene el hospital militar y consiste en respirar oxígeno puro y la sangre lleva ese oxígeno a las células que acelera la cicatrización, sobre todo la herida trasera que estaba muy abierta».
Uno de los momentos más complicados fue el despertar y tomar consciencia de lo ocurrido. «Cuando me desperté en la UCI, lo primero que vi fue a mi mujer y le pregunté si el día de antes me había cogido un toro, contestándome ella que llevaba seis días durmiendo, lo que me dejó algo descolocado, pero lo importante es que estaba Maite y me tranquilicé. Me fueron contando poco a poco lo que había ocurrido, no de golpe, porque podría resultar muy duro, pero bueno, cuando alguien se pone delante de un toro, pueden pasar estas cosas, ya que el toro sale para cogerte y unas veces por fallo tuyo y otras porque sus reacciones son imprevisibles, ocurre. No recuerdo nada, pero no de ese día, sino de dos días antes de la corrida, pues lo último que recuerdo es que el día 11 nos fuimos Ponce, Julio y yo al campo de golf, que nos gusta mucho y volvimos al hotel de noche. El día 12, que además era mi cumpleaños, ya no recuerdo lo que pasó, y de la corrida ni he visto nada ni quiero verlo, ahora solo hay que mirar hacia delante. Cuando me fueron contando, sobre todo el maestro Enrique Ponce, que me dijo cómo me había cogido, ya fui tomando consciencia de cómo fue la cogida», puntualizó el banderillero.
Albacete y todo el mundo del toro estuvo muy preocupado del estado de Mariano y se interesaron mucho por la evolución. «Tengo que decir que la reacción de los aficionados y de la gente en general, de Albacete, de España entera e incluso cuando Ponce viajó a América unos días después le preguntaban todo el mundo por mí y lo que me llegó mucho al corazón fue cuando me dijeron que, en el momento de la cogida, mucho público bajó a la enfermería a donar sangre, un detalle muy grande. Luego, cuando iba algún amigo a verme, no podía ni hablar de la emoción».
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