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Fallece el dibujante Miguel Quesada

V.M.
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El historietista albacetense, que realizó la mayor parte de su carrera profesional en Valencia, fue el primero en recibir la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que otorga el Ministerio de Cultura

Miguel Quesada Cerdán no dejó los lápices hasta poco antes de morir. - Foto: V.B.

El gran historietista albacetense Miguel Quesada Cerdán fallecía el pasado viernes en Valencia, capital adonde se trasladó muy joven y donde realizó la mayor parte de su brillante trayectoria profesional, no en vano fue el primer dibujante que recibió en 2001 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que otorga el Ministerio de Cultura.

Quesada nació en 1933 y vivió sus primeros años en la calle Guzmán el Bueno de Albacete. Estudió hasta las 12 años en el Colegio de Las Graduadas (lugar que hoy ocupa el edificio de Correos), donde coincidió con otra maestro del dibujo, el madrileño Luis Bermejo,  que por entonces también residía en la capital albacetense.

Fue en 1947 cuando, junto a su hermano, el brillante guionista Pedro Quesada, y sus dos hermanas marchó a Valencia, donde ya estaba establecido su cuñado, Manuel Gago, célebre por sus series de El guerrero del antifaz o El pequeño luchador.  Sus primeros reconocimientos vinieron con  el tebeo La pandilla de los siete, que realizó poco antes de los 14 años y comenzó a dibujar antes de establecerse en la capital levantina.

Triunfó en Editorial Valenciana y después en Editorial Maga y, entre sus series principales, cabe citar Pacho Dinamita, Tony y Anita allá por los 50 y a finales de esa década con su obra cumbre, Pequeño pantera negra, que tuvo tiradas semanales de 100.000 ejemplares, responsabilizándose además de la dirección artística de esta editorial, publicándose posteriormente una revista dedicada al personaje que se llamó Pantera negra, donde intervino de forma más ocasional.

El también dibujante albacetense Valeriano Belmonte, que mantenía en los últimos años un contacto regular con Quesada, al que le dedicó varias exposiciones y series,  comentaba a  La Tribuna de Albacete  que fue «uno de los grandes maestros del género» durante los años 50 y 60 en nuestro país e incluso más adelante recibió encargos de Gran Bretaña a través de la agencia Bardon Art, labor que le acapara durante 14 años, haciendo también historietas para Italia, Alemania y Estados Unidos, cuando los maestros del cuaderno de aventuras  notaron la crisis de la producción nacional a partir de los años 70. Su amplia experiencia en el medio y su conocimiento de los mercados internacionales le lleva a presidir durante años una agrupación profesional de historietistas e ilustradores, desde la que intenta tanto mejorar las condiciones de trabajo de los artistas como la coordinación de encargos.

(Más información en la edición impresa).