Cristian Martínez: «El culturismo es el mejor deporte del mundo si se practica como tal»

Cristóbal Guzmán
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Cristian Martínez posa con las medallas obtenidas en Michoacán. - Foto: Rubén Serrallé

El culturista albacetense acaba de proclamarse campeón del mundo en México

El culturista albacetense Cristian Martínez repasa para La Tribuna sus dos semanas de éxitos con la conquista de dos títulos internacionales en la recta final de su trayectoria en la competición, y también todo lo que rodea a este deporte.
P: El Campeonato del Mundo ha sido un éxito más de una generación de culturistas españoles excelente.
R: Así es. Este año la selección española ha sido especialmente buena y hemos hecho historia. Pasará tiempo para superar esto porque hemos ganado cinco oros, dos platas y dos bronces, y segundos por equipos. Hasta los  policías del aeropuerto se hacían fotos con nosotros. Había gente muy buena que hemos coincidido en el tiempo.
P: ¿Qué puede contarnos de su experiencia en el país? ¿Los problemas se comunicaciones han influido en algo en el rendimiento de los deportistas?
R: Es negativo e improvisas. La ida estuvo llena de problemas por falta de coordinación de nuestra Federación y de la Mexicana porque nos dejó tirados en el aeropuerto, eso costó 27 horas de viaje, 11 más de las previstas, y eso se hace notar en el físico. Pero no fue determinante porque si bien unos lo notaron más que otros, ganamos con mucha diferencia.
P: Estos días habrán supuesto el colofón de su trayectoria como deportista.
R: Esto era mi retiro porque después de esto ya no se puede ganar más.Participaré en el Campeonato de España si me repongo porque he vuelto con 12 kilos más y es difícil bajarlos ahora. Cuando bajas de peso una vez en tu categoría, las sucesivas cuesta mucho más. Es el efecto yo-yo.
P: ¿Qué perspectivas tiene para el Campeonato de España?
R: Algunos pensarán que es de un nivel inferior, pero ya he sido campeón júnior y sénior, y me gustaría serlo en la categoría máster, que no conozco que tenga nadie. Me hace mucha ilusión.
P: ¿Y después?
R: Se acabó, ya lo he decidido. Aunque a alguno le parezca extraño, no me gusta la competición. Esto era una promesa para ver hasta dónde llegábamos en tres años y este es el tercero. Soy consecuente con lo que dije.
P: ¿Con qué se queda de estos años?
R: Con los títulos y la superación. Lo he hecho para poner a prueba mi fuerza voluntad y no tirar la toalla. He llegado hasta el final. Me gusta el deporte, pero no la competición como tal, es demasiado extrema y no tiene nada de saludable, incluso enfermiza en algunos casos. Por eso hay que tener la cabeza fría y le puse una fecha de caducidad. Muchos se enganchan psicológicamente a este deporte y se acaban haciendo daño.
P: ¿Puede ser más preciso en este aspecto?
R: Es absorbente a todos los niveles. Cualquier deporte lo es mientras se practica, y fuera de él una persona hace vida normal. En este deporte estás midiendo las calorías desde que te levantas hasta que te acuestas, pensando que alimentos te pueden perjudicar, piensas en ello las 24 horas del día. El entrenamiento es el cinco por ciento de lo que haces al día, te engancha demasiado a nivel familiar y social, como si estudiases una carrera de por vida y no pudiera ver a sus padres. Te hace dependiente a nivel psicológico, y es agotador en lo físico. Vas más allá del deporte.
P: ¿Qué consejo daría a un joven que tuviera la intención de practicar este deporte?
R: Le diría que es el mejor deporte del mundo, ninguno puede practicarse a una edad tan temprana y tan tardía, y se adapta a cualquier tipo de dolencia. Esto si se practica como deporte, buscando la vida sana, con los pilares básicos del descanso, comer bien, entrenarse con pesas y ser una persona estable, culta, entendida en dietética y entrenamiento. Es un deporte troncal, porque si se practica bien, todos los demás dependen de él porque pasan por el gimnasio y transfieren su estado de forma al deporte que practican. Además, con una perspectiva histórica, los deportes más antiguos son la carrera o la lucha.
P: ¿Cuánta gente le ha felicitado por sus logros?
R: Hace 20 años quedé subcampeón del mundo, y ahora en mi entorno algunos se han sorprendido que 20 años después vuelva a serlo. He recibido muchas felicitaciones de todo el mundo, pero aquí juega un papel fundamental Manuel Luján, que es mi entrenador de toda la vida. Las tres piezas del puzzle soy yo mismo, mi mujer y Manuel.
P: ¿Qué ha aprendido de todo lo que rodea la competición, lo que se hace en las federaciones, etcétera?
R: Yo no me entero demasiado de eso porque, aunque a algunos no les guste escucharlo, Albacete está alejada de la capital, no es un pueblo pero no es una ciudad, ni está en la pomada de las elites. Siempre he dicho que he salido de un agujero en el que nadie me conoce, lo he conseguido prácticamente todo y vuelvo a mi agujero. La gente que vive en la capital y se relaciona con las cúpulas se entera de esas cosas, pero yo sólo me dedico a entrenarme y a competir. No me entero de ese cotilleo deportivo ni quiero enterarme. A nivel técnico y deportivo he aprendido mucho, he estudiado, hemos improvisado Manolo y yo, y de todos esos conocimientos se aprende.
P: ¿Qué relación han mantenido con otras delegaciones en el Mundial?
R: Con México hay una relación especial y cuando nos ponían el himno se levantaban prácticamente todos los mexicanos. No tienen gran experiencia en coordinar grandes eventos y dejaba un poco que desear, pero la hermandad con ellos fue absoluta.
P: ¿Dedicó especialmente a alguien sus últimos triunfos?
R: Gané el Arnold Classic y no tuvo la menor repercusión, pero en México los militares y la policía aduanera se hicieron fotos conmigo y me pedían autógrafos, y a una de mis compañeras los comandantes de vuelo la pasaron a la cabina, como si fuésemos famosos, lo que es impensable aquí, aunque pasen muchos años hasta que se vuelvan a conseguir estos éxitos. Me reconocían en la calle, me paraban, y por eso la mención especial es para la gente.
P: ¿Pueden servir sus títulos para que se conozca más esta especialidad deportiva?
R: Quiero que se conozca la cara sana de este deporte, no enfocarlo sólo a la competición o a mí mismo. Me gustaría aprovechar esto para promocionar su lado bueno. En Albacete no se conoce otra cosa que los corredores de medio maratón y hay muchas carreras populares, mientras yo he pedido un pabellón en Albacete y no me han dado ninguno para hacer un Campeonato de Castilla-La Mancha. Se obvia este deporte por la ignorancia que hay sobre él.