Un matrimonio más valioso que el oro

E.F.
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El alcalde de León presidió el homenaje a Constantino, de La Pola de Gordón, y a la chinchillana Marina por cumplir las bodas de platino

La concejal de Mayores, el alcalde de León y la feliz pareja de ‘recién’ casados. - Foto: Ayuntamiento de León

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de León acogió recientemente una ceremonia entrañable, la celebración de las bodas de  platino de dos enamorados que llevan nada menos que 65 años juntos. Él se llama Constantino Castellanos, tiene 87 años y es natural de La Pola de Gordón, al norte de la provincia de León; ella se llama Marina Collado  Carcelén tiene 85 años de edad, y es natural de Chinchilla de Montearagón.
El alcalde de León, José Antonio Díez, la concejal de Mayores, Lourdes González, una veintena de familiares y los medios de comunicación de la capital leonesa asistieron al homenaje de las Bodas de Platino más algunos días, ya que el aniversario de bodas de la pareja es en realidad el 27 de noviembre.
La historia de esta lonvega pareja forma parte de un relato mucho mayor, el de la emigración interior, el de miles y miles de hijos de la provincia de Albacete que tuvieron que hacer las maletas para ganarse la vida en la segunda mitad del siglo XX.
Se conocieron en el 53. Constantino era un joven minero que trabajaba para la hullera Vasco Leonesa en las cuencas leonesas. Marina era una joven cuya familia se acababa de mudar al norte de España para labrarse un futuro.
Cuando se conocieron, él tenía 22 años de edad y ella había cumplido los 19. En declaraciones a los medios de la capital leonesa tras el homenaje, él recuerda que enseguida le echó el ojo «porque era muy guapa». El noviazgo fue rápido, en menos de un año ya estaban pasando por la vicaría.
Después de 65 años y cuatro hijos, les preguntan cómo se puede aguantar tanto tiempo y la receta que dan es muy sencilla: paciencia y mucho sentido del humor. La ‘joven’ esposa pincha a su marido y le ‘amenaza’ con dejarlo aunque enseguida desiste de la idea, porque tal y como ésta el patio, si lo deja, «apenas me queda pensión». 
Él, por su parte, reconoce que «nosotros reñimos todos los días, pero nos queremos mucho, ahora se separan enseguida», declara con ironía.
El alcalde de León, José Antonio Diez, tras presidir el acto quiso felicitarlos en persona, en su nombre , el del Ayuntamiento y de todos los leoneses para «desearles que continúe siendo así de feliz y que siga sirviendo de ejemplo a todos los que le rodean».
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