El granizo provoca el caos en el Tour

Europa Press
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Unos desprendimientos de la carretera provocados por el mal tiempo obligan a parar la etapa y tomar los tiempos en el Iseran, aunque sin proclamar un ganador. Bernal arrebata el maillot amarillo a Alaphilippe a dos días del final de la prueba

El granizo provoca el caos en el Tour - Foto: CHRISTIAN HARTMANN

El corredor colombiano Egan Bernal, del Team Ineos, es el nuevo líder del Tour de Francia tras adjudicarse la decimonovena etapa, que debía disputarse entre Saint Jean de Maurienne y Tignes sobre 126,5 kilómetros, pero que fue neutralizada a 30 kilómetros de la meta por las malas condiciones meteorológicas, que generaron una tormenta de granizo y no permitieron que se derritiera la nieve de la calzada.

La organización decidió dar por terminada la etapa en el col de l'Iseran, donde Egan Bernal coronó en primer lugar con 2 minutos y 7 segundos sobre el anterior jersey amarillo, el francés Julian Alaphilippe (Deceuninck-Quick Step), y al que arrebató el liderato.

"La carrera ha sido parada debido a las condiciones climáticas. Los tiempos serán tomados en el alto del col de l'Iseran", anunció el Tour en su web oficial debido a que la carretera estaba impracticable por la intensa granizada que cayó en los alrededores de Val d'Isere, y que obligó al trabajo de las máquinas quitanieves. Debido a estos "acontecimientos meteorológicos" que condujeron a detener la etapa "por razones de seguridad", los responsables del Tour decidieron no dar ningún vencedor en Tignes ni otorgar el Premio de la Combatividad. 
 

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Fue una etapa de sobresaltos. El primero, el abandono de Thibaut Pinot, la gran esperanza francesa. Al acontecimiento le sucedió una escapada que llegó a tener 26 corredores con un cartel ilustre; estaban Rigoberto Urán, Vincenzo Nibali y el campeón del mundo, Alejandro Valverde, que volvía a amenazar como en la víspera el amarillo de un ya agotado líder, solitario ante el intenso tren que impuso el Ineos por acabar por doblar su resistencia. El ritmo del Ineos acabó con la fuga, hizo la selección entre los favoritos, en los que ya había cedido el protagonista de la víspera, el colombiano Nairo Quintana (Movistar Team), y poco después, a 44 kilómetros de la meta, el propio Alaphilippe, quien no pudo resistir la ofensiva que lanzó el británico Geraint Thomas. 
Thomas dinamitó la carrera y el remate lo dio Bernal, empeñado en recuperar la historia que labraron sus compatriotas de antaño Luis Lucho Herrera, Fabio Parra o el mismo Quintana en la carrera más grande del mundo, y en ir un paso más allá para convertirse el primero en ganar en París. 
A 2.700 metros, cuando el oxígeno falta, el corazón y las piernas de Bernal labrados en la altura colombiana fueron mucho más rápido que ninguno de sus rivales, su compañero Thomas, el neerlandés Steven Kruijswijk o el español Mikel Landa, que enlazó con los perseguidores del colombiano poco antes del col de l'Iseran. En la cumbre, Bernal aventajaba en 1 minuto al grupo de Thomas y el resto de favoritos, y un hundido Alaphilippe perdía algo más de 2 minutos y, con ello, el preciado amarillo que ha defendido con garra durante todo el Tour contra el pronóstico. 
El revirado y vertiginoso descenso hacia la última ascensión en Tignes no frenaron a Bernal hacia la historia. Pero sí lo hizo un alud de tierra y la intensa granizada que llevaron al Tour a detener la etapa antes del túnel del Val d'Isere, donde las máquinas no daban abasto para retirar barro y piedras de granizo. El coche de carrera se acercó a Bernal y también a Simon Yates, que le había alcanzado en la bajada, para dar por terminada la jornada del héroe de Bogotá. Frustrado porque su gesta se quedó a medias por culpa del temporal, pero ya enfundado en la centenaria túnica dorada que encumbra al mejor del Tour. 

 

Abandono de Pinot

Mala suerte para el francés Thibaut Pinot, quien abandonó a dos días de la llegada a París, camino de Tignes, con un problema muscular en la pierna izquierda.
El ciclista del Groupama acudió al coche médico a falta de 93 kilómetros para el final de la etapa, donde le practicaron un vendaje, lo que le distanció del pelotón de los favoritos.
El corredor trató de seguir en carrera, pero finalmente, entre lágrimas, acabó por abandonar cuando restaban 88 kilómetros. Con un llanto inconsolable, acompañado de su compañero William Bonnet, el ciclista se metió en el coche de su equipo.
La retirada se venía barruntando durante varios kilómetros. Pinot rodaba solo. Sus compañeros no le aguardaban y perdía ya más de tres minutos, lo que hacía pensar que el abandono era cuestión de tiempo.
El equipo confirmó que el corredor había sentido los dolores al término de la etapa de ayer en Valloire y que durante la noche apenas podía andar.