Un patrimonio afectado

A.M.
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La provincia de Albacete cuenta en la actualidad con 67 fundaciones, la mayoría dedicadas al ámbito social, aunque también hay culturales, de economía social y las que protegen la investigación y el desarrollo tecnológico

Fundación FAMA, una de las 67 de la provincia. - Foto: Isabel Martín

Una fundación se define como una organización sin ánimo de lucro que, por voluntad de sus patronos, tiene afectado su patrimonio de forma permanente a la realización de fines de interés general. En la actualidad, Castilla-La Mancha tiene enumeradas en su Registro de Fundaciones un total de 289, de las cuales 53 pertenecen a la provincia de Albacete, a las que hay que sumar otras 14 de ámbito nacional, inscritas en este caso en otro registro similar dependiente del Ministerio de Justicia, si bien el protectorado de estas fundaciones de competencia estatal está a cargo del Ministerio de Cultura y Deporte. La fundación es un modelo, una opción, para el apoyo y la defensa de un sinfín de causas a las que les une el interés general y el bien común. De ahí que en esta provincia funcionen fundaciones muy variopintas, aunque la mayoría de ellas trabajen en el ámbito social y, dentro de este, fundamentalmente en la educación y en la atención a las personas mayores o con alguna discapacidad, actividades que se patrocinan a través de fundaciones vinculadas con la Iglesia católica.
Entre las 27 fundaciones sociales que a día de hoy figuran en el Registro de Fundaciones de Castilla-La Mancha, gestionado por la viceconsejería de Administración Local y Coordinación Administrativa de la Consejería de Hacienda, hay algunas que se remontan a la segunda mitad del siglo pasado, como la Orden de 29 de julio de 1953, publicada en el Boletín Oficial del Estado, por la que se declaró clasificada como «benéfico-docente» de carácter particular la Fundación Premio Antonio Gotor de Albacete, que surgió como resultado de una suscripción popular que se lanzó en 1929 para rendir homenaje a Antonio Gotor Cuartero, decano del Colegio de Abogados y del Colegio Notarial e hijo predilecto de la ciudad, colecta que superó la cantidad necesaria lo que motivó la idea de crear una fundación que nació con un capital de 22.000 pesetas.
El Hospital Particular de San Julián de Chinchilla de Montearagón, el asilo-residencia Nuestra Señora del Carmen de El Bonillo o el reconocimiento del carácter benéfico-docente de las cargas que gravaban la herencia de María Sánchez Galindo, a favor de la iglesia parroquial de Jorquera, en octubre de 1962, también figuran como fundaciones en el registro autonómico, donde aparece la conocida Fundación Matilde Izquierdo de Hellín, quien en 2018 renovó, por una década, la cesión de su edificio a Asprona para que siga gestionando su residencia para personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Precisamente Asprona Albacete constituyó hace años la Fundación ASLA como instrumento para generar oportunidades de empleo estable a personas con discapacidad intelectual. 
En esta tipología social se encuentran enmarcadas otras fundaciones más populares en esta capital, como el Banco de Alimentos de Albacete que, constituido como fundación en abril de 1994, se encarga de promover la donación de alimentos para distribuirlos entre las instituciones sociales que trabajan con los colectivos más vulnerables y en riesgo o situación de exclusión social. O la Fundación Familia, nacida en el seno de las asociaciones Afaeps de Albacete y Afaem de Villarrobledo en el año 1997, que representa a un colectivo de más de 350 personas con enfermedad mental. FAMA es otra fundación sin ánimo de lucro que lucha por la integración de las personas con discapacidad física, defendiendo sus derechos y mejorando la calidad de vida de estas personas.
Cultural y economía social. La cultura y su democratización ha sido a lo largo de los años motivo suficiente para constituir hasta siete fundaciones en esta provincia, una figura que no escapa al control fiscal pues está sometida a una serie de obligaciones y también de beneficios en relación con las distintas administraciones tributarias. De hecho, las fundaciones deben llevar una contabilidad ordenada y adecuada a su actividad, a través de un libro diario, un libro de inventarios y cuentas anuales que deben incluir el balance, la cuenta de resultados y la memoria, datos que deben reflejar la imagen fiel del patrimonio, la situación financiera y los resultados de la entidad.
Es así como el pintor Antonio Carrilero figura como presidente de honor de una fundación que lleva su nombre en La Roda, que se constituyó con la idea de promocionar el arte y la cultura en la localidad o cómo para dar cumplimiento al testamento de Leopoldo Gutiérrez, la Fundación del Santísimo Cristo de los Milagros de El Bonillo cedió el pasado año dos cuadros, de gran valor artístico, al museo parroquial.
La aparición y repunte de la economía social ha supuesto, a su vez, el nacimiento de algunas fundaciones sujetas a este modelo que prioriza la satisfacción de las necesidades de las personas por encima del lucro. Dentro de esta tipología, la provincia albacetense cuenta con seis fundaciones relacionadas con la economía social, entre ellas, la Fundación El Sembrador, dependiente de Cáritas Diocesana de Albacete, a través de la cual funcionan empresas como el restaurante-escuela de hostelería, el vivero de Hellín, la cafetería El Búho en Elche de la Sierra o el cortijo Covaroca en Nerpio. El consejo regulador de la Indicación Geográfica Protegida Cordero Manchego, la Fundación para el Desarrollo Económico de la comarca de los Campos de Hellín o la Fundación para la Formación y Empresa de Albacete también se enmarcan en la promoción de la economía social a través de sus fondos.
En el campo de la tecnología y la investigación han surgido otras fundaciones que promueven el desarrollo y el progreso de ciudades como Albacete o financian determinados proyectos de investigación para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Un buen ejemplo es la Fundación Campollano, creada en 1999 y que en abril de este mismo año presentó un manifiesto «ante la necesidad de que Albacete recupere su protagonismo como nudo de comunicaciones y como centro comercial generador de empleos y de servicios». En este marco se encuentra también la Fundación que gestiona el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Albacete (CEEI), la Fundación para el Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha (Fundescam), la Fundación Castellano-Manchega de Farmacia Hospitalaria y la Fundación Valeriano González, nacida en 2009 con el objetivo de promover el azafrán y de reivindicar su fuerte arraigo con la tradición económica y cultural de nuestra tierra.
El deporte, teniendo al Albacete Balompié como fundación más popular, la sanidad, a través de la Fundación Empresarial para la Investigación Biomédica, y el medio ambiente, con el Jardín Botánico, son otros tres ámbitos que han originado la constitución de fundaciones en esta provincia.