Monteagudo: «Al Recreativo es muy difícil decirle que no»

Cristóbal Guzmán
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El técnico de Valdeganga encabeza un nuevo proyecto en el Decano del fútbol español, un equipo con aspiraciones de volver a Segunda División

Alberto Jiménez Monteagudo. - Foto: Rubén Serrallé.

Después de su experiencia en Lugo, sin final feliz, Alberto Jiménez Monteagudo (Valdeganga, 1974) vuelve a los banquillos en un ilustre como el Recreativo de Huelva, donde espera conseguir el ascenso en un club histórico con una gran masa social.
P: ¿Cómo fue su fichaje por el Recreativo?
R: El año pasado ya hubo un interés, pero aguanté por si salía alguna oferta en Segunda, luego me salió un equipo en Grecia y después me llamó el Lugo. Este año está al mismo presidente, Manolo Zambrano, y Zamora, que ahora hace de secretar técnico. Era un poco reacio a la Segunda B, pero al Recreativo es muy difícil decirle que no.
P: ¿Qué nivel de estabilidad tiene el club a nivel económico? Se ha hablado de la entrada de algún inversor.
R: Hay un plan de viabilidad que se lleva a rajatabla y una afición que ha hecho que el club tenga ganancias, con 22.000 personas en el playoff y una previsión de 10.000 socios, lo que supone casi un millón de euros. Además, el Ayuntamiento ha apostado por el santo y seña de Huelva que es el Recreativo.
P: Ser entrenador del Decano no es cualquier cosa.
La gente está ilusionada y aún recuerda que, como jugador, ascendí con el Recreativo a Segunda División en 1998 de la mano de Caparrós después de 20 años en Segunda B. Es un reto porque el presupuesto no será el más alto del Grupo IV, pero conformaremos una plantilla acorde con lo que a mí me gusta.
R: ¿Cuándo tiene previsto comenzar la pretemporada?
En torno al 15 o 16.
P: Para eso necesitará que lleguen jugadores.
R: Queremos empezar con un grupo importante, aunque es verdad que el mercado de Segunda B está volviendo a precios que no acabo de entender. Pero queremos empezar a firmar jugadores poco a poco hasta hacer un buen equipo.
P: Vayamos con sus últimas experiencias. ¿Qué ocurrió en la Superliga griega con el Apollon de Esmirna?
R: No dio tiempo a nada. Era la primera vez que salía a entrenar fuera de España y había posibilidades económicas de hacer cosas. Pero había jugadores fuera de forma que necesitaban un mes para ponerse bien y la plantilla estaba muy mal configurada.
P: ¿Y en el Lugo?
R: Faltó que en Navidad no nos hubieran tocado el equipo y que el presidente hubiera tenido un poco más de tranquilidad. Todos sabíamos que nos íbamos a salvar aunque costara un poco al final porque si se marchan dos jugadores por dos millones de euros y no se ficha a nadie, lo normal es que haya merma. Eso me perjudicó para que este año no haya podido entrar en Segunda División desde el principio.

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