Pronósticos cumplidos y tareas pendientes

S.L.H
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Siguen en capilla leyes de la anterior legislatura como la de Garantías Ciudadanas (alumbrada por Podemos), la Ley de Bienestar Animal, la de Juego o la Ley del Tercer Sector. Otra duda para esta legislatura será si al final se reformará el Estatuto

La mayoría absoluta ha allanado el camino a García-Page en esta legislatura. - Foto: Yolanda Lancha

La mayoría absoluta del Partido Socialista le asegura a Emiliano García-Page cuatro años más de gobierno, pero ¿qué retos y promesas tiene para lo que resta de legislatura?. De momento estos primeros seis meses de la segunda parte del partido -como el presidente lo define- han sido prósperos. El PSOE, que dispone de 19 de los 33 diputados regionales de las Cortes castellano-manchegas (la mayoría absoluta está en 17), ha logrado aprobar la Ley del Gobierno y del Consejo Consultivo de Castilla-La Mancha que, con apoyo del Partido Popular, modificó la limitación de mandatos del presidente regional, abriendo así la puerta a García-Page para volver a presentarse a la reelección en 2023. Al mismo tiempo, el Parlamento autonómico devolvió las retribuciones a los diputados, retiradas por María Dolores Cospedal.
La Ley del Gobierno y del Consejo Consultivo fue la primera norma que el nuevo equipo de García-Page sacó adelante, pero no la única. Cuatro meses después, los parlamentarios regionales cogieron carrerilla y aprobaron cuatro leyes más: la Ley del Estatuto de las Mujeres Rurales, la de Economía Circular, la Ley de Participación de Castilla-La Mancha (emanada de Podemos en la pasada legislatura) y la de Mecenazgo Cultural.
Las dos primeras contaron con los votos a favor de los cuatro diputados de Cs y la abstención del Partido Popular. En cambio, la ley de Podemos finalmente obtuvo el apoyo de los tres grupos de la Cámara y la de Mecenazgo Cultural -que permite que empresas y entidades privadas sufraguen actividades culturales a cambio de prebendas fiscales- fue aprobada solo con los votos socialistas. El PP se abstuvo y Cs votó en contra al considerarla poco ambiciosa.
100.000 empleos. Por delante, García-Page tiene tres años y medio para dar cumplimiento a las promesas vertidas en su discurso de investidura del pasado mes de julio. En él prometió la creación de 100.000 puestos de trabajo, una cifra similar a los que se han generado en los últimos cuatro años, aunque tendrá que lidiar con los vientos desfavorables de la economía nacional e internacional, en clara desaceleración. No obstante, el presidente regional ha contado nuevamente con los agentes sociales, con los que reunió nada más ser investido, para conformar un nuevo pacto económico que consolide la recuperación adquirida hasta la fecha.
En materia sanitaria, el compromiso es ir terminando las infraestructuras sanitarias prometidas. La más inmediata va a ser el nuevo Hospital de Toledo que comenzará a funciones, según confirmó el consejero del ramo, a mediados de 2020.
Sobre el trasvase Tajo-Segura, García-Page recuerda que tiene el compromiso del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, de reducirlo progresivamente, como también dice tener la promesa de que el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas no se va a realizar.
En lo que concierne al trabajo parlamentario propiamente dicho, siguen pendientes leyes de la anterior legislatura que no terminaron de salir adelante. Entre ellas la Ley de Garantías Ciudadanas, que pretendía garantizar un ingreso mínimo a las familias con dificultades económicas y que tanto defendió Podemos.
Otras normas aún en capilla son la de Bienestar Animal, la Ley de Juego para controlar la oferta de los locales de apuestas o la Ley del Tercer Sector para regular la actividad de las entidades sociales.
El mandatario regional sí logró sacar a finales del pasado año los presupuestos regionales, después de gobernar el último año con ellos prorrogados por el bloqueo político e institucional nacional.
Otra duda para esta legislatura será si habrá finalmente una reforma del Estatuto del Autonomía de Castilla-La Mancha, donde podría tratarse el problema del trasvase y de la Ley Electoral.
Con todo, García-Page siempre ha confesado que quiere contar con el apoyo de la oposición -PP yCs- pese a no necesitarla para sacar adelante su programa electoral, especialmente en asuntos vitales como la financiación autonómica, el agua o la despoblación. No obstante, el también secretario regional del PSOE tiene en muchos momentos la cabeza en Ferraz. Esperemos que ello no le distraiga de sus deberes castellano-manchegos y logre dar forma a una agenda repleta aún de asuntos sin concluir desde 2015.