Callado presentó con éxito su última muestra en la capital

Emilio Martínez
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El artista albacetense José Callado, delante de una de sus obras de la muestra exhibida en Madrid. - Foto: Carlos Paverito

Su exposición, bajo el título de 'Xibalba', gustó mucho en el prestigioso Club Ramsés

Ha conquistado uno de las salas de arte más vanguardistas y avanzadas de las existentes en la capital de España, a la que los artistas tienen muy difícil acceder con sus obras. Sin embargo, el buen cartel de que goza el polifacético pintor albaceteño José Callado, ha conseguido que 15 de sus cuadros hayan estado durante dos semanas en las lujosas instalaciones de la Sala Ramsés, perteneciente al club del mismo nombre. Una muestra, que tituló Xibalba y ha podido disfrutarse a lo largo de este tiempo, hasta el pasado martes día 29 en que se cerró.
A la sorpresa que producían las originales obras de Callado, se unía de entrada la del nombre de la muestra. Que el artista justifica diciendo que la palabra Xibalba es de origen azteca «y refleja el paso de la muerte a la vida, con un elemento fundamental: el agua. Va en coherencia con lo que expresan los cuadros». Los hubo de distinto tamaño y técnicas, predominando los de técnicas mixtas sobre acetato y sobre tabla. Varios de ellos en serie, como los tres que tituló como la exposición, o también el trío denominado Coral, y el resto individuales, destacando de manera muy especial por su colorido y tamaño de dos por dos metros el que llevaba como título Fumarola.
Con un sentido del humor muy de la tierra, el artista, que se encargó personalmente de asistir al desmontaje de la muestra, comenta que ya que no pudo conquistar Las Ventas como torero, pues hizo sus pinitos en la Escuela Taurina de Albacete, intenta hacerlo en su faceta vocacional de pintor, en la que acaba de cumplir su primer cuarto de siglo, recordando «con mucho cariño», cual apunta, su debut en Albacete en 1994, que tuvo como marco la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Comunidades.
Y es que tras dos años en la Escuela, le tocó anunciarse como sobresaliente de un rejoneador en un Festival en Tarazona de la Mancha con la orden del entonces director de la misma, Sebastián Cortés, de no salir del burladero salvo causa de fuerza mayor: «Pero no importó, el trapío y movimientos de aquella res me desbordaron y lo dejé». Y remata, de nuevo con  hilaridad autocrítica: «No sé si se ha ganado un buen pintor, pero lo que sí es seguro es que no se perdió ningún buen torero, ja ja».  
Una conquista pictórica en la que, al igual que en Xibalba, ya tiene antecedentes por varias de sus muestras exitosas previas en galerías como Gaudí en el año 2005 y Montsequi en el 2013 e incluso en el Instituto Ferial de Madrid (Ifema). Y, escribiendo de antecedentes, el paisano no los tuvo taurinos, por lo que explica su ‘locura’ de querer ser torero en que en su familia siempre ha existido afición por los toros. Pero tampoco en el arte pictórico: «Aunque esta vocación me invade desde pequeño, desde que tengo uso de razón».
Al margen de la temática y las técnicas en concreto de esta muestra, cuestiones ya señaladas líneas arriba, en la elitista sala Ramsés, sita en pleno centro de la capital de España -junto a la mítica Puerta de Alcalá- , para Callado su elección de temas favoritos en general se inclina por los elementos, sobre todo el aire y el agua. Como confiesa directamente: «Así es, se trata de cosas que en teoría no se pueden pintar, pero que de alguna manera están en mi pintura». Por supuesto que también quedan fuera de su selección los temas relacionados con la fiesta de los toros.

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