Vuelo Fidji saca músculo con su disco 'Bestias fugaces'

A.D
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El grupo albacetense Vuelo Fidji

El grupo de Toño Cabañero estará hoy, a partir de las 20 horas, en la sala Velouria de la capital, para ofrecer un pequeño concierto acústico con las nuevas canciones de la banda

Toño Cabañero está de regreso con su grupo, Vuelo Fidji, para presentar hoy en Velouria, de calle Concepción número 24, a partir de las 20 horas, su nuevo disco, el primero de la banda, Bestias fugaces, con un concierto acústico.
El cantante y guitarrista comentó a La Tribuna de Albacete que «después de 10 años con El rincón de los sueños hacía falta  renovar ánimos, cargar energía y establecer compromisos; además la forma de componer que tenía hace 10 años tiene una gran diferencia a cómo lo hago hoy, por eso se precipitó el cambio. Somos la misma banda, más Víctor Perona, que se ha sumado y llevamos con Vuelo Fidji desde junio, desde que comenzamos con el nuevo álbum en Alamo Shock, con Guille Mostaza, nuestro nuevo disco y se ha sacado un videoclip, otro videolyric y presentamos el álbum, porque además, dentro de un mes estrenaremos otro videoclip, ya grabado, y por supuesto habrá gira de presentación».
Vuelo Fidji son hoy Greg  Ruescas, bajo; Quique Ruescas, guitarras; José Sánchez, guitarras; Agus Ruescas, batería; Víctor Perona, teclados; y Toño Cabañero, voces y guitarra, que son los responsables de Bestias fugaces, como es habitual compuesto por Toño Cabañero y con preproducción de Greg Ruescas y el cantante, con producción final de Guille Mostaza en Alamo Shock, «con 10 temas y un bonus track escondido», decía Toño Cabañero.
Un disco es la fotografía de un momento, como suele decir Guille Mostaza. En este sentido, Bestias fugaces, está compuesto e interpretado en estudio sólo hace muchos meses, es un trabajo fresco, con un punto de vista muy cercano y enmarca muy bien las intenciones, el nuevo sonido de Vuelo Fidji, los gustos que tienen los músicos para llevarlos al nuevo proyecto. Musicalmente hablando es un poco más «crudo», tiene un poder mayor en la base que en su anterior grupo, con bajos, guitarras más abiertas y decididas, con un punto más potente, más power, que hace que las composiciones sean más directas en el El rincón de los sueños, que tenía una orientación más pop. Ese sonido, decía Toño Cabañero, «es algo que ciertamente también buscábamos, porque al final, cuando subes al escenario, lo que quieres es transmitir y pensamos que con este disco Bestias fugaces, lo vamos a conseguir fácilmente».
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