Hablar del TOC sin tapujos ni prejuicios

T.R
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Damián Alcolea ha ofrecido una charla en la casa de la cultura José Saramago, dentro del acto organizado por la Asociación de Ayuda al Síndrome Depresivo (Lassus) por su XXIII aniversario de creación en la ciudad

Hablar del TOC sin tapujos ni prejuicios - Foto: José Miguel Esparcia

Una auténtica lección  de vida para ayudar a otras personas a sobrellevar su Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y liberarse de la presión social que ello conlleva es lo que ofreció ayer por la tarde Damián Alcolea, un castellano-manchego con TOC, que se convirtió en el protagonista del acto del XXIII aniversario de la Asociación de Ayuda al Síndrome Depresivo de Albacete (Lassus), celebrado en la casa de la cultura José Saramago, que se cerró con una actuación del grupo de folclore Raíces del Llano.
Alcolea, natural de Socuéllamos y diagnosticado de TOCdesde los 12 años, contó en primera persona su experiencia con este trastorno mental  y ofreció las herramientas que en su caso le han ayudado a normalizar su vida y a controlar sus miedos y sus obsesiones.
«Cuando fui diagnosticado de TOC sentí miedo, pero también cierto alivio, porque te das cuenta que hay mucha gente que está viviendo lo mismo que tú y que hay herramientas terapéuticas que se pueden aprender para tener una vida mejor», señaló Alcolea. 
Este joven, autor del libro Tocados, que durante la celebración del Día Mundial de la Salud Mental en Castilla-La Mancha recibió la medalla al mérito sanitario del Gobierno de Castilla-La Mancha, considera que cuando una persona es diagnosticada de Trastorno Obsesivo Compulsivo, lo más imperioso es ponerse en manos de un profesional de la Psicología, siendo lo más efectivo el empleo de la terapia de exposición y prevención de respuesta (EPR), «una técnica de la terapia cognitivo conductual que ayuda a cambiar y gestionar la relación con las obsesiones para no caer en la compulsión mental o física. También en los casos más extremos, como el mío, hace falta la ayuda de una medicación».