La Chicacharcos hace las maletas para instalarse en Madrid

Ana Martínez
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«Con la banda he sentido mucha velocidad en muy poco tiempo, pero soy de las que se paran a pensar dónde quiero estar»

Patricia Charcos vivirá en Madrid durante un año. - Foto: P.C.

Ha sido capaz de no perder la picardía y la inocencia de la niñez. Su juventud y su don para hechizar a niños y mayores le pueden garantizar un futuro sobre el escenario nada fácil. Ella no lo sabía, pero ya en su infancia apuntaba maneras, un talento innato que ha aderezado con confetis y fuegos artificiales hasta convertirse en una de las principales referencias para las familias albacetenses. Con sus Katiuskas Band, La Chicacharcos ha despegado hacia un éxito que no quiere que la supere. Ahora, con la estabilidad personal y profesional conseguida, prepara maletas y busca la habitación en Madrid de las tres bes (buena, bonita y barata) para inhalar nuevos aires, tantear nuevos caminos y regresar a la ciudad que lleva años reconociéndola y aplaudiéndole. 
Ser la pequeña de cinco hermanos ¿la convirtió en payasa?
Algo tuvo que ver... Mis hermanos siguieron el camino de mis padres, la docencia y el funcionariado, pero yo no lo tenía tan claro. A veces los pequeños son los más rebeldes, no es igual que ser la mayor que tienes que dar ejemplo. Cuanto más insistieron mis padres, más claro tenía que me iría por otro camino. Mi abuela siempre me ha dicho que soy muy cabezona, igual se juntó todo, ser la pequeña, no querer seguir el mismo camino que los demás...
Ya, podía haber optado por decenas de profesiones, pero el escenario, el teatro, la música, el humor...
Mi madre cuenta que me he crié sola, en mi habitación con mis juguetes, mis disfraces, mis colores… Me metía allí y al rato salía para mostrarle un baile que había hecho, una obra de teatro, un cuento…
Hay artistas que recuerdan que desde los cinco años cantaban, o a los seis ya bailaban…, pero siempre hay un punto de inflexión. ¿Cuándo se produjo el suyo?
Yo no soy de las que dicen que desde pequeña quería ser artista. Yo quería ser maestra, peluquera y cantante, quería ser Ana Torroja..., bueno…, en realidad lo era, porque de pequeña cuando preparábamos conciertos para el colegio siempre hacía de Ana Torroja. Sin embargo, todo lo veía como un juego. Es verdad que desde pequeña me ha gustado crear cosas, dibujar, inventarme historias, preparar un teatro, hacer una coreografía… Cuando no estaba en el colegio o haciendo los deberes mi tiempo lo dedicaba a crear en mi habitación. Mi hermana tuvo una cámara de vídeo y en el instituto me dio por rodar cortometrajes caseros y hacer los trabajos de clase. Ahí tuve claro que quería hacer Comunicación Audiovisual, pero en mi casa ya había dos hermanos estudiando fuera y mis padres me dijeron que hiciera Magisterio en Albacete. Estando en el último curso me apunté al Taller de Teatro de la Universidad Popular y ahí surgió la posibilidad de hacer un curso de clown en Murcia. De repente, de una manera muy intensa, supe que quería subir a un escenario muchas veces más. Decidí irme a Madrid a estudiar Interpretación.
 

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