Tecnología que fatiga

A.M.
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La mezcla de asuntos personales y de ocio con temas laborales en un mismo teléfono móvil provoca que dos de cada cinco trabajadores no logre desconectar durante las vacaciones

Fotografía de una persona con varios móviles. - Foto: Rueda Villaverde

La tecnología es un hábito de vida, el teléfono móvil lo llevamos encima casi las 24 horas del día, lo que nos permite estar conectados con la familia y los amigos, con las redes sociales, con el ocio, pero también con nuestro entorno laboral». Esta es una de las principales causas que esgrime Catalina Fuster, vocal de la junta de gobierno del Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha, con sede en Albacete, para razonar el por qué cuatro de cada 10 trabajadores no logra desconectar de su ámbito laboral durante las vacaciones.
Según un estudio de Bizneo HR, dos de cada cinco trabajadores tienen dificultades para descansar y desconectar de sus obligaciones laborales y casi el 40% necesita dos semanas o más para «olvidarse del trabajo» durante la temporada estival. «El problema se agravó desde que los móviles forman parte de nuestra vida y en ellos tenemos el correo electrónico y aplicaciones que se utilizan en el trabajo y que se comparten con compañeros», matiza Catalina Fuster.
El problema es que al utilizar la misma herramienta para cuestiones personales, de ocio y laborales «es difícil aislarse del trabajo», aunque ahora «la tecnología ha avanzado mucho y ya existen opciones para silenciar o desconectar determinadas aplicaciones que nos permitirían descansar y desconectar en vacaciones, aunque es cierto que determinadas personas con cierta edad ya no averiguamos las nuevas posibilidades que ofrece un móvil, que ya pueden restringir el correo electrónico y algunas aplicaciones de forma temporal», dice la psicóloga Catalina Fuster.
Otra causa añadida es la presión que se ejerce en determinados entornos laborales y los temores de muchos trabajadores a ser reemplazados a la vuelta de vacaciones, miedos que les conducen a no apartarse demasiados días de sus quehaceres laborales. Aunque también los hay que utilizan el trabajo como una «buena excusa» para no atender las necesidades familiares y quienes no desconectan para dar una imagen de «cierta categoría» en su entorno social.
Sin embargo, no desconectar del trabajo durante las vacaciones puede tener sus consecuencias emocionales y hasta físicas. Desde el punto de vista de la salud, el análisis de Bizneo HR habla de problemas de dependencia o la aparición de trastornos como la ansiedad y el síndrome del Burnout (del quemado). Para Catalina Fuster, seguir conectado al trabajo en vacaciones puede influir en una sensación de sobrecarga emocional e incrementar los niveles de estrés y ansiedad que se van acumulando con los meses y los años «sin poner distancia».
En este sentido, esta vocal de la junta de gobierno del Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha subraya que hay personas para las que las vacaciones son un verdadero problema, porque focalizan toda su vida en su relación con el trabajo, por lo que pasar unos días de descanso y asueto «puede provocar en ellos situaciones de mucho estrés».