Una profunda devoción

V.M.
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Julián Campos, junto a la imagen de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli. - Foto: J.M. Esparcia

Julián Campos Martínez recuerda que los orígenes de la institución, que no es una cofradía al uso, se remontan a mediados del siglo XX, fruto de la iniciativa de un grupo de fieles que solía realizar el Besapiés al Cristo en Madrid

La Real e Ilustre Esclavitud Nuestro Padre Jesús de Medinaceli no es una cofradía al uso, tal y como subraya su presidente desde hace tres décadas, Julián Campos Martínez, una persona estrechamente vinculada a la Semana Santa albacetense, que cumplirá este Domingo de Ramos 61 años como cofrade.
«Los orígenes de la Real e Ilustre Esclavitud datan de 1950 -desvela- y la imagen del Cristo llegó a Albacete dos años después, todo fruto de un grupo de fieles que se trasladaba a Madrid todos los años para realizar el tradicional Besapiés el primer viernes de marzo, entre los que se encontraban Juan Culler, Girón y otros ciudadanos vinculados al sector del comercio». 
Durante los años 50 y 60 del pasado siglo llegó a haber más de 400 esclavos del Cristo, pero actualmente supera ligeramente los 140, « una cifra que, pese a todo, representa un ligero incremento respecto al año pasado, en torno a 14 personas», precisaba Campos.
Su indumentaria externa se caracteriza por una túnica azul con capucha, guantes blancos con el anagrama del Cristo y un fajín también azul marino.  «Nosotros, al no ser una cofradía, no tenemos nazarenos, ni banda de música, aunque existe una Asociación de Cornetas y Tambores que portan anagrama y son esclavos del Cristo de Medinaceli, vinculado a los actos de la misma, que está integrada por medio centenar de miembros», desvela.
La imagen titular fue realizada en la Casa Alsina, un talles con varios escultores especializado en imaginería religiosa, concretamente el artista que la elaboró parece ser que fue Antonio Morante. «Es una talla muy expresiva de madera policromada, que se viste con túnica -actualmente posee siete que fueron donadas y se alternan en los distintos actos y desfiles procesionales-, es de tamaño natural, mide cerca de 1,80 metros y pesa 70 kilos, además tiene pelo natural donado por mujeres de Albacete».
El paso, con el trono elaborado en los talleres Salmerón de Socuéllamos, tiene un peso aproximado de 800 kilos, aunque le hemos quitado mucho al dejar sólo una batería para los faroles y utilizar sólo las flores el día de la procesión, evitando las esponjas mojadas, y es portado en hombros por 24 costaleros.

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