El Brexit regresa al laberinto

SPC
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El Brexit regresa al laberinto - Foto: FACUNDO ARRIZABALAGA

La propuesta de May se somete hoy otra vez al juicio del Parlamento entre enmiendas para cambiarla y alertas sobre una salida sin consenso

 

Vuelta al punto de partida. El Parlamento británico se pronunciará hoy de nuevo sobre el acuerdo del Brexit pactado por la primera ministra, Theresa May, y la UE para tratar de llegar a un consenso que determine los pasos a seguir en el proceso de divorcio, una votación que sigue encallada -el documento es similar al que fracasó estrepitosamente el pasado 15 de enero-, pero que llega con enmiendas presentadas por diputados de todos los grupos y alertas desde diferentes puntos de la sociedad sobre una salida sin entendimiento entre las partes. Aunque las medidas que se aprueben no serán vinculantes, sí permitirán dilucidar en qué puntos existe unión sobre cómo proseguir con la ruptura, prevista para el próximo 29 de marzo.
Un portavoz de May advirtió ayer de que el Ejecutivo no se compromete a cumplir las exigencias de todas las cláusulas que sean respaldadas, aunque todo apunta a que tendrá que tenerlas en cuenta si quiere lograr que sus planes salgan adelante en algún momento en Westminster.
La misma fuente señaló que el Gobierno continúa trabajando para que Bruselas permita introducir cambios en el acuerdo, a fin de evitar el escenario más temido, una salida sin pacto.
«Hemos escuchado de manera consistente que los líderes europeos quieren que el Reino Unido salga con un acuerdo. Es un hecho reconocido que una salida negociada va en favor de sus intereses», afirmó. «El tratado que se ha acordado fue rechazado por el Parlamento. Por lo tanto, si tenemos que salir con un acuerdo, claramente vamos a tener que hacer algunos cambios para poder aprobarlo», agregó.
Ante este órdago, la Comisión Europea se mostró firme y reiteró que el tratado que se firmó el pasado noviembre «no está abierto a la negociación».
«Tenemos una posición unánime de los 27 Estados miembros sobre el acuerdo de retirada que refleja la posición común de la UE», declaró el portavoz del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas.
Por su parte, el exministro británico de Exteriores y abanderado de la salida de la UE Boris Johnson sostuvo que, si May se empeña, el Reino Unido puede conseguir que sea temporal o cancelable la polémica cláusula para prevenir una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte, el punto que más dificulta el proceso.
«Si nos lo proponemos, si realmente lo intentamos, no tengo ninguna duda de que la UE nos dará la cláusula de libertad que necesitamos», aseguró, pese a que Dublín y Bruselas han rechazado esta posibilidad.
«Si la primera ministra logra este cambio, no tengo duda de que tendrá a todo el país absolutamente detrás de ella», agregó. 
Entre tanto, los principales supermercados británicos y cadenas de comida rápida, como KFC y McDonald’s, alertaron de que un Brexit duro causará una escasez de alimentos y un aumento de los precios.
En una carta dirigida a la Cámara de los Comunes, Sainsbury’s, Waitrose, Asda, Marks & Spencer, The Co-op o Lidl anticiparon «trastornos significativos» en las cadenas de suministro si el país abandona la UE sin un acuerdo bilateral y pasa a regirse por la normativa arancelaria de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Todo este enrevesado trámite va haciendo estragos en la sociedad británica, tal y como puso en evidencia una encuesta de YouGov, en la que un 62 por ciento de los ciudadanos reconocía que la ruptura con el bloque comunitario les hace sentirse «infelices». Y aún les queda un largo proceso.