El cambio climático varía el paso a los agricultores

I.M.
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Las plantas de antaño, acostumbradas a unos fríos y a una pluviometría, dan paso a nuevas variedades y nuevos tiempos

Lo que pasa este año es un ejemplo de cómo cambia el clima. - Foto: Rubén Serrallé

Que el cambio climático se ha convertido en algo habitual en las conversaciones entre agricultores nadie lo pone en duda, como nadie pone en duda que precisamente este año está siendo todo un buen ejemplo de que la climatología de ahora no es la de antaño, así como de sus consecuencias tras un invierno totalmente anormal con temperaturas en febrero y en marzo por encima de la media frecuente para estos meses. 
Tener calor cuando no correspondía ha alterado y mucho el desarrollo normal de los cultivos de esta zona adelantado los tiempos de la planta, floreciendo, por ejemplo, cuando no le tocaba, además de ser un riesgo si hay heladas posteriores pues la cosecha se perderá, tal y como ha pasado con el almendro o con algunos frutales, recuerda Julián Morcillo, secretario regional de UPA. Pero es que, además, el invierno ha venido caracterizado por una ausencia de precipitaciones, algo igualmente anormal, comenta a continuación Morcillo, si se tiene en cuenta que años secos, salvo el pasado, son ya unos cuantos y con una duración cada vez mayor.
El campo de ahora no es el campo de hace 20 años con nevadas que duraban semanas y semanas y lo que antes era lo habitual actualmente, por contra, se está conviertiendo en lo raro y esto, dice Morcillo, ha hecho mella no sólo alterando aquellos ciclos de los cultivos que estaban hechos a Albacete sino también alterando los tiempos de siembra, de poda o de cosecha; algo que, por otra parte, se está dando en esta provincia como en el resto de España, un país, que está justo en el límite de la zona cálida. Visto lo visto, al agricultor lo que le ha quedado es adaptarse, buscando aquellas cultivos o variedades que mejor se adapten a los nuevos tiempos buscando, por ejemplo, tanto variedades que supongan floraciones más tardías y así evitar bajadas bruscas de temperaturas, como cultivos que requieran, por ejemplo, menos agua o que sean más resistentes a las plagas o a las enfermedades que puedan sufrir y de esta manera garantizarse mejores rendimientos.
 Aunque todo se está viendo alterado, Albacete, añade Morcillo, sigue manteniendo el mismo sistema de cultivo en cereales o en leguminosas, a la vez que sigue teniendo una presencia a destacar en lo que son los cultivos hortícolas, como cebolla, ajo, brocolí, alcachofa, pimiento o tomate, y sigue manteniendo una importante presencia en lo que son los leñosos, especialmente, en lo que es el almendro con un desarrollo espectacular, comenta el secretario regional de UPA, gracias, entre otros motivos, a su buena adaptación a nuestro clima, lo mismo que los pistacheros cada vez más presente y por igual motivo.
 No obstante, dejando de lado a los cereales, a las leguminosas, al olivo, a los cultivos hortícolas o a los frutales, «el cultivo por excelencia de la región y de Albacete es el viñedo, sea a nivel de empleo como de economía, con una reconversión que ha supuesto asimismo la entrada de nuevas variedades de uva y de nuevas formas de cultivo, como las espalderas». 
 «Por lo que se ve, más o menos se cultiva lo mismo, pero ha habido que ajustarse a las circunstancias del clima y a las demandas del mercado a fin de buscar a la tierra el máximo de productividad. A veces el tener más o menos lluvia o el tener temperaturas más o menos elevadas puede venir mal para algunas especies y variedades, pero, sin embargo, al mismo tiempo pueden favorecer a otras permitiendo su mejor desarrollo», concluye diciendo el presidente regional de UPA.

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