Ladridos que devuelven a la vida

Maite Martínez
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El programa de perros de terapia para víctimas de maltrato trata de establecerse en Albacete, donde ya cuenta con una usuaria

La pulsera de emergencia, camuflada como si fuese un reloj, es un dispositivo de seguridad que facilita poder salir a la calle. - Foto: Rubén Serrallé

María, nombre ficticio, vuelve a sonreír y a salir a la calle. Llevar a Sasha al lado le ha dado la fortaleza que necesitaba para recuperar su vida. Sasha es una perra, una pastor belga, inquieta como ella sola, pero adiestrada como animal de terapia para mujeres maltratadas. «Sasha no me falla nunca, me arranca la sonrisa, me saca a la calle, está con mis hijos, tenerla a mi lado ha supuesto toda una liberación para mi, volver a la vida, es algo impresionante», relata esta mujer, madre de tres hijos, que hace menos de dos años dijo basta y huyó del maltrato al que durante años la sometió su pareja. 
María es una de las mujeres víctimas de malos tratos con las que trabaja la Asociación Escan, un proyecto que surgió en la vecina región de Murcia y que se ha extendido a otras comunidades de la mano de distintas administraciones. Ya está implantado en la Comunidad Valenciana y con proyectos pilotos se prueba en Granada, Zamora y Zaragoza. En Albacete, donde trabajan con una mujer a la que le han facilitado uno de estos perros adiestrados, han expuesto su programa ante el Ayuntamiento de Albacete y el Instituto de la Mujer, si bien hasta la fecha no han obtenido una respuesta. «Estamos esperando», dice Enrique Cruz, economista de profesión y uno de los impulsores de Escan. 
Sin el respaldo de dinero público, el programa no sale adelante, ya que para las víctimas es gratuito. Entidades como la obra social de la Caixa también les respaldan. En Murcia trabajan con un grupo de 12 mujeres gracias a un convenio con la Consejería de Familia que mantienen desde el año 2016, pero el programa va más allá del mero adiestramiento canino. 
La idea de que las mujeres víctimas de la violencia machista llevaran a su lado un perro adiestrado surgió hace ya 15 años en el pueblo murciano de San Javier. Inicialmente, se pensó en adiestrar estos canes para defenderlas de posibles ataques, pero legalmente no es posible. La ley, en España, solo permite utilizar perros adiestrados en guarda o ataque a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los vigilantes de seguridad. 
Descartado el uso de perros adiestrados como defensa, el programa se orientó hacia el uso terapéutico de los animales, utilizando perros adiestrados en obediencia.
«Las mujeres que han sido víctimas de maltrato sienten miedo y se quedan aisladas, porque el maltratador tiende a separarlas de sus familias, de sus amigos, pues esos dos sentimientos, miedo y aislamiento, son los que se trabajan con esta terapia», precisa Cruz. «De la protección se encarga la policía, nosotros somos una herramienta de apoyo, el perro ayuda a que se recuperen psicológicamente y les proporciona una sensación de seguridad, pero la fuerza reside en ellas». 
Para acceder a este programa solo se pide que la mujer tenga una orden de alejamiento en vigor. Lo primero que hacen en Escan es escucharlas. Mari Carmen López, psicóloga forense, experta en menores, es todo oídos. Indaga en su historia personal, abunda en su situación familiar, social y laboral, y hace una primera valoración del estado psicológico de la mujer. Problemas de autoestima y estrés postraumático, son habituales en estas mujeres que, además, tienen un gran sentimiento de culpa pese a ser ellas las víctimas. 
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