El tope para el Albacete está en los 7,5 millones

Juan Carrizo
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El club aumentó su límite salarial, que todavía puede fluctuar por los diferentes valores que lo estipulan

Jugadores y técincos del Albacete Balompié, durante un entrenamiento. - Foto: José Miguel Esparcia

Hace tiempo que la Liga de Fútbol Profesional empezó a trabajar en firme para poner freno a una nueva situación de quiebra técnica en el mundo del fútbol. En 1989 se puso en marcha la primera Ley del Deporte que obligó a los clubes con deudas a convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas. Poco después, el entonces secretario de estado para el Deporte, Javier Gómez Navarro, participó en el Plan de Saneamiento del fútbol español, que como se pudo comprobar después, no valió absolutamente para nada.
Los clubes volvieron a endeudarse, sobre todo con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social. Cientos de millones de euros de deuda ahogaban a los clubes, que seguían viviendo por encima de sus posibilidades y gastando en jugadores más de lo que podían soportar. En 2011 la deuda solo con Hacienda era de 682 millones de euros. La forma de poner coto a tal desmadre económico, permitido por otra parte con la vista gorda hecha por las instituciones dependiendo de quién fuera el deudor de turno, llegó a través de diversas normativas impuestas por la ahora denominada LaLiga que ha conseguido, al menos, evitar un mayor descalabro en el fútbol español. Amediados de 2019 la deuda con Hacienda se había reducido a 217 millones.
Pasada la etapa en la que muchos optaron por el concurso de acreedores para solventar su situación, algo que ya no está tan permitido a través de la citada normativa, LaLiga obliga y vela porque los clubes no se gasten más dinero del que puedan generar. El control es exhaustivo, aunque siempre haya quién se escape, como pasó la temporada pasada con el Reus, y monte un problema por la evidente irresponsabilidad de sus dirigentes.
El citado limite salarial puede generar grandes desigualdades, tanto en Primera como en Segunda División, pero aquí entra en juego la capacidad de gestión de los clubes, porque son sus ingresos los que marcan ese tope con el que deben confeccionar no solo su primera plantilla, sino que toda la estructura deportiva de la entidad. Cuantos mayores sean sus ingresos por abonados o publicidad, más capacidad tendrá el club para firmar jugadores de, al menos, más caché, porque luego eso no quiere decir que sobre el campo uno u otra vaya a ser mejor por tener un límite más elevado, aunque  obviamente ayude bastante. Por ejemplo en la temporada 2015-16 el mayor límite salarial lo tenía el Almería, con 9,6 millones de euros, y quedó al borde del descenso, en el puesto 18, mientras que el Nástic, el 20º en la lista con solo 3,2 millones, acabó tercero y ascendió a Primera División. Al Osasuna le pasó lo mismo que al Almería la temporada anterior que, segundo con mayor límite con 7,9 millones, también ocupó ese 18 puesto. En la 2015-16 el Albacete tiene el 17º límite salarial con 3,65 millones y descendió.
El Albacete Balompié tiene para la presente temporada un límite salarial en torno a los 7,5 millones de euros. Es una cantidad que no está cerrada, porque los diferentes movimientos que se puedan realizar siempre afectan. La salida de un jugador, el pago de un traspaso o la aparición de un nuevo patrocinador pueden ayudar a aumentarlo o disminuirlo, según el caso.

 

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