Emilio Lledó aboga por una «cultura de la libertad»

A.D
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Inauguración del encuentro, que se llevó a cabo en la Facultad de Educación. - Foto: José Miguel Esparcia

El filósofo y académico abrió, con Ignacio Barco, las jornadas que se desarrollan en Educación

El salón de actos de la Facultad de Educación del Campus de Albacete acogió las segundas Jornadas del Lenguaje. Ciudad de las palabras, homenaje de Dionisia García. El encuentro, que continuará hasta mañana, fue inaugurado por el vicerrector de Investigación y Política Científica, Julián Garde, junto al director general de Universidades, Ricardo Cuevas; la decana de la Facultad de Educación de Albacete, Rosa María López; y los organizadores, los profesores Francisco Linares Valcárcel y Andrés García Cerdán.
Este segundo encuentro, decía Andrés García, «continúa el espíritu del año pasado y hemos intentado invitar a personalidades del mundo académico, científico y literario, que tienen muchísimo que decir, claro».

Abría este encuentro un diálogo entre Emilio Lledó, filósofo, catedrático, escritor y académico, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, y el albacetense Ignacio Bosque, lingüista, doctor en Filología y catedrático, que hablaron sobre Educación, filosofía y lenguaje. 
Emilio Lledó comentó que, como su diálogo inaugural, merecería la pena darle la debida relevancia, «sobre todo al lenguaje, que es el elemento esencial de los seres humanos;si no hay lenguaje, alimentado por el pensamiento, no un lenguaje trivial, hecho de frases hechas, valga la redundancia, pero al mismo tiempo, eso es una actitud filosófica también, porque filosofía no es una especie de cosa extraña que flota por la mente de los seres humanos, de la cultura, sino una mirada crítica, una reflexión, donde se vive, qué sentido tiene la vida, qué sentido tienen las palabras de los que nos mandan, los que organizan la política. Todo eso son planteamientos filosóficos que, por supuesto tienen que ver con la vida política, con la vida social, con la vida de los seres humanos, en una palabra».
Apuntó Lledó sobre la educación que «hay un texto, que he repetido 1.000 veces, que no me importa repetir una vez mas, Kant decía que el ser humano es lo que la educación hace de él y creo firmísimamente en ese pensamiento, porque efectivamente, lo que se nos mete en la cabeza, valga la expresión, desde niño ya, puede crear libertad o unos grumos pringosos que no impidan el pensamiento y eso es una función política también;la política tiene que hacer que esos primeros momentos de la cultura de los niños y niñas, sea una cultura de la libertad». 

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