Barra libre de baloncesto

SPC
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Con el primer título del año en juego, mañana arranca un torneo puro que no da margen de error a los clubes

Barra libre de baloncesto - Foto: Marta Pérez Marta Pérez

La Copa del Rey es una de las grandes efemérides deportivas que trascienden al propio deporte de la canasta y a la competición en sí, en la que los ocho mejores equipos, y sus aficiones, se miden sin red en una auténtica fiesta con barra libre de baloncesto, este año con sede en Madrid.
Desde mañana hasta el domingo no hay Liga, no hay competiciones europeas, no hay otro foco que la Copa y no hay otro objetivo que ganar y sobrevivir en una competición directa, dinámica, apasionante y en la que los favoritismos pasan a un segundo plano.
A un partido, las diferencias se reducen entre los rivales y aunque el palmarés se reparte mayoritariamente entre los poderosos, lo cierto es que en cada eliminatoria puede ganar cualquiera.
Iberostar Tenerife y Unicaja serán los encargados de inaugurar mañana la competición a las (19,00 horas/#Vamos) y Barcelona y Valencia los seguirán a las 21,30 horas (#Vamos). Canarios y catalanes son cabezas de serie, pero eso no les asegura la victoria en un torneo impredecible.
El próximo viernes será la cita de Kirolbelt Baskonia y Divina Seguros Joventut en el primer turno (19,00 horas/#Vamos) y cerrarán las eliminatorias de cuartos Real Madrid y Movistar Estudiantes (21,30 horas/#Vamos) en un derbi con más mordiente de lo habitual.
Favoritos. En cuanto a favoritismos, lo único cierto es que el Barça llega como defensor del título y que el Madrid ha ganado cuatro de los últimos cinco títulos. Pero nada está asegurado. Todos los equipos tienen sus opciones.
Los dos grandes solo se medirían en una hipotética final, pero antes tienen que ganar dos partidos nada fáciles. La única pequeña ventaja podría tenerla el Barça Lassa que como líder de la primera vuelta de la Liga Endesa se aseguró jugar el jueves y tener un día más de descanso, el viernes.
Factores. Las lesiones, el cansancio, el momento de forma, la concentración, el acierto, las sensaciones, todo cuenta en cuatro choques a todo o nada. Los ganadores pasarán a semifinales y allí volverán a jugarse la posibilidad de luchar por el título en 40 minutos sin red.
Solo una escuadra alcanzará la gloria de conseguir el primer título de la temporada, pero todas participarán de la fiesta -lo que ya es un logró en sí- que reforzará o aminorará sus opciones futuras en función de su juego y del resultado que obtengan en un torneo que condiciona a los equipos de cara al futuro próximo.
Los que ganarán seguro serán los aficionados, que disfrutarán de cuatro días de barra libre de baloncesto en estado puro.