Del fenómeno 'eurovisivo' a la 'euroapatía'

David Gallego (Fundéu-EFE)
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Del fenómeno 'eurovisivo' a la 'europatía' - Foto: LISI NIESNER

Las desgana que provoca la información relacionada con la Unión Europea ha provocado que los medios creen un nuevo término destinado a la futura participación de los comicios al Parlamento de Bruselas

Después de vivir hace una semana el evento no deportivo más seguido del mundo, Europa se prepara para otro acontecimiento de mayor calado: las elecciones europeas. 

Sin embargo, estos comicios parecen no atraer la misma atención que Eurovisión, caterva de actuaciones musicales que la sociedad tacha de extrafalarias pero que consiguen captar a casi 200 millones de espectadores. Las elecciones europeas, por el contrario, provocan una sensación de hartazgo y desinterés; una dejadez que los medios ya califican como euroapatía. 

Este año, en España, queda un atisbo de esperanza al juntarse las votaciones con los comicios municipales y autonómicos aunque queda por ver cuántos ciudadanos, al tiempo que introducen el sobre blanco y el naranja, meten también el azul en las urnas. Quizás sean las mismas personas y el derecho a votar consiga una nueva cifra récord o quizás las elecciones se resientan por la cantidad de términos con el prefijo euro- que nos rodean.

Porque existen los eurófilos partidarios de pertenecer a la Unión Europea, los eurófobos que se muestran totalmente contrarios a esta idea y los euroescépticos que ni se desentienden ni lo aprueban, simplemente son desconfiados. Y luego están los euroapáticos que ven con hartazgo las luchas personales de partidos políticos que quieren salir de una unión que hasta hace pocos años parecía fructífera.

La euroapatía es transparente. Refleja la desgana que provoca lo concerniente a Europa o la Unión Europea. Curiosamente, una errata al teclear en la que nos comiésemos una de las aes podría generar el término europatía, que remitiría a una enfermedad de Europa o de la Unión Europea. Si a Unamuno le dolía España, a muchos les duele la Unión Europea, y para denominar semejante mal podríamos inventarnos el término euralgia. Digamos que la europatía es la dolencia, mientras que la euroapatía y la euralgia son dos de sus síntomas o manifestaciones.

A modo de curiosidad, finalmente, cabe señalar que el elemento compositivo euro- ya no solo funciona con el sentido de europeo o perteneciente o relativo a la Unión Europea, sino también con el de perteneciente o relativo al euro. En efecto, la eurozona, también llamada zona (del) euro, no hace referencia a toda Europa ni a toda la Unión Europea, sino que designa al conjunto de estados miembros de la Unión Europea cuya moneda oficial es el euro. La moneda, antes que la región geopolítica, es lo importante en este caso.
Esperemos, en fin, que los ciudadanos se impliquen en estas elecciones europeas. Me conformo con que generen lo misma expectativa que el Festival de Eurovisión.