La conservación del lince, un caso de éxito a revisar

Carmen Ansótegui
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El 60 por ciento de los ejemplares que habitan en nuestro país muere atropellado. WWF lidera una recogida de firmas para acabar con los puntos negros

La A-4 y la N-420, que conecta Córdoba con Tarragona pasando por Cuenca, son los principales puntos negros para este felino. - Foto: Ví­ctor Ballesteros

En tan sólo cincuenta años han caído un 60% las poblaciones de vertebrados en el mundo, según concluye el último informe Planeta Vivo de WWF. Este alarmante dato ha hecho que las ONGs busquen el modo de introducir este problema en la agenda política, al tiempo que se han puesto a buscar en todo el mundo ejemplos a seguir en la repoblación de especies. 
No hace falta irse muy lejos para encontrar uno de los casos de mayor éxito internacional: el del lince ibérico. Gracias a la estrategia de conservación que se puso en marcha en España, la población se ha multiplicado por siete, pasando de los menos de 100 individuos de 2002, a los casi 700 que habitan hoy en nuestro país. 
Sin embargo, la pasada semana se celebró en Madrid una jornada sobre el futuro del lince ibérico en la que se puso sobre la mesa la necesidad de elaborar un nuevo plan. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, defendió que Portugal debe formar parte de esta nueva estrategia porque entiende que es un actor fundamental en la supervivencia de este emblemático felino. 
Por su parte, Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF, habló de que hay marcarse objetivos concretos de cara a los próximos años. El papel de los centros de cría, la desfragmentación del territorio o la recuperación del conejo, son algunos de los aspectos que habría que analizar. «Si no logramos recuperar las poblaciones de conejo seguiremos artificialmente manteniendo la recuperación del lince», explicó este experto a los asistentes.
Esta revisión de la estrategia es clave porque, aunque se han dado grandes pasos para la supervivencia del lince ibérico, continúa estando en peligro de extinción. Por ello, el secretario de estado hizo una «llamada a la cautela» y alertó de que la tasa de mortalidad de este animal, sigue siendo muy alta, concretamente del 20’7%. 
Entre los años 2002 y 2018 murieron 254 individuos. De ahí, que hay que buscar el modo de hacer frente a los principales peligros que acechan al lince como son la furtividad, las enfermedades propias de este animal, así como la escasez de alimento y los atropellos, un asunto que Hugo Morán considera «especialmente preocupante». 
Los atropellos son uno de los principales riesgos a los que se enfrenta este felino, siendo la causa del 60% de las muertes. Un macho de nombre ‘Esencia’ ha sido el último ejemplar en perder la vida en la carretera este año. Ocurrió el 1 de junio en el muro que conduce a la Reserva Natural Concertada de la Dehesa de Abajo, en el término municipal de la Puebla del Río (Sevilla), un punto negro donde ya han muerto tres linces en los últimos cinco años. Con este, ya son al menos 14 los ejemplares que han fallecido en las carreteras españolas en 2019. 
Es significativo además, que el número de atropellos se ha multiplicado en los últimos años, tal y como aseguran desde WWF que, ante este incremento de accidentes mortales, ha decidido poner en marcha una recogida de firmas online para «frenar esta sangría». Las vías más polémicas de la región son la A-4, que une Madrid con Andalucía, o la N-420, que conecta Córdoba con Tarragona pasando por Cuenca. 
«Los atropellos se han convertido en la mayor amenaza para el futuro de esta joya de la naturaleza» afirman desde el organismo conservacionista, que alerta también de que «si no se actúa de forma inmediata, los esfuerzos por recuperar esta especie podrían haber sido en vano». 
La solución podría ser relativamente sencilla, ya que según los datos que manejan, la mayoría de las muertes se concentran en unos pocos puntos negros. Sería necesario, por tanto, actuar de forma urgente habilitando sencillos pasos que puedan utilizar los linces y el resto de la fauna para cruzar por estas carreteras de forma segura. Así se le exige al Ministerio de Fomento y al de Transición Ecológica en esta petición, ya que aunque la administración estatal se ha comprometido a atajar este problema, lo cierto es que todavía no han comenzado las obras en todos los puntos considerados de riesgo.