Una lucha por la libertad

Leticia Ortiz (SPC)
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Una lucha por la libertad - Foto: Marcelo del Pozo

La Fundación Toro de Lidia se ha convertido en el arma más potente de la Fiesta para plantar cara a los que exigen su prohibición y advierte que la Tauromaquia es la última trinchera par adefender la sociedad tal y como la conocemos

L os aficionados a los toros han sentido durante años que luchaban contra el mundo casi en solitario. La Fiesta se convirtió, sobre todo a partir del año 2000, en objetivo principal de aquellos que se autodenominan animalistas y que cargan contra la Tauromaquia y sus seguidores con cruenta violencia y, en muchas ocasiones, con datos y afirmaciones falaces. Esa soledad se vio paliada con el nacimiento de la Fundación Toro de Lidia, una entidad sin ánimo de lucro que lucha por dar a conocer el planeta de los toros en la sociedad y por proteger jurídicamente la Fiesta de los ataques. «La prioridad es normalizar la Tauromaquia en la sociedad. Romper tabúes y estereotipos muy dañinos», explica el periodista Chapu Apaolaza, portavoz de este organismo. En ese listado de objetivos destaca también «la recuperación de espacios de libertad», o lo que es lo mismo, devolver los toros a aquellos sitios donde se prohibieron de manera ilegal, como ha sentenciado el Tribunal Constitucional.
Libertad es la palabra que más se repite al conversar con Apaolaza. «Que a alguien no le gusten o no le interesen los toros o, incluso, que aborrezca la Fiesta es totalmente legítimo. Pero este debate también les afecta. En torno a la Tauromaquia se está discutiendo sobre una sociedad en libertad», remarca. «Hay que plantearse si queremos vivir en un mundo donde se cuestione si los libros que leemos o la música que escuchamos son moralmente aceptables para unos pocos. Por eso, esta batalla es de todos, ya que la Tauromaquia es la última trinchera en la defensa de los valores de un mundo libre», sentencia. 
Asimismo, la Fundación advierte que el ataque contra la Tauromaquia es el primero, pero luego se extenderán a la alimentación y el mundo rural para intentar crear un mundo «absolutamente arrasado por unas corrientes animalistas que llegan, principalmente, de las ciudades anglosajonas y no entienden ni quieren entender la vida en el campo ni la relación que la sociedad mediterránea mantiene con los animales». En plena época preelectoral, además, los toros han vuelto al primer plano, al convertirse en arma arrojadiza entre los partidos. La Fundación es consciente del poder de la política y de la necesidad de contar con su apoyo, tanto en España como en Europa, pero se desmarca de siglas: «Intentamos dar a los políticos las mejores armas, las reales, para defender la Fiesta, pero desde un punto de vista apartidista, sin ideología. Desde este organismo pedimos a todas las formaciones que cumplan con su deber constitucional de defender la cultura», resalta Apaolaza. No obstante, aclara que lo sorprendente no es que haya partidos que defiendan la Tauromaquia, sino que existan aquellos que quieran «prohibirla», algo que va contra la propia Carta Magna. «Se trata, y volvemos a lo mismo, de libertad. No se necesitan partidos que intenten que todo el mundo vaya a los toros. Ni mucho menos. Solo queremos que se defienda la libre elección de los ciudadanos para asistir o no a un festejo», aclara el portavoz.