Una voluntariosa terna paseó una oreja por coleta

P.J.G
-

Jesús Moreno debutó con los del castoreño ante una novillada descastada y sin clase de El Freixo en un largo y plomizo festejo

La primera novillada del abono tenía puntos de expectación en cuanto a la terna y al encierro que se lidió. Sergio Felipe volvía al coso albacetense tras su gran actuación del año pasado, Cristian Pérez llegó más rodado y el debut con picadores de un alumno de la Escuela Taurina siempre suma un punto de interés para el aficionado y más si es ante un encierro de El Juli, que hacía su debut ganadero en el ciclo ferial. Toda esa expectación se diluyó a medida que avanzaba el festejo con la misma facilidad que las pocas nubes que pintaban parte del cielo de blanco se fueron desdibujando, en buena parte por los astados de El Freixo, descastados en general, sin clase ni entrega, elementos que no fueron los más propicios para el lucimiento de una terna que, con la condición nada desdeñable de los pocos festejos que contabiliza, tuvo en la voluntad ante sus enemigos el principal pilar para pasear una oreja por coleta, gracias a un generoso público.  Si a todo ello se suma que el festejo se fue casi a las tres horas de duración, el resultado no fue otro que el de una tarde plomiza.

El debutante. Jesús Moreno fue, hasta ayer, uno de los alumnos destacados de la Escuela Taurina durante la presente temporada. Hasta ayer, día en el que debutó con picadores y, aunque no fue con el encierro más propicio, en su haber tuvo que le tocaron en suerte dos de los novillos más manejables y con posibilidades de ElFreixo. La tarde transcurría sin brillo hasta ese momento, pero el tercero, el de su debut, fue más manejable y noble que sus hermanos anteriores, de mejor condición, como en el tercio de banderillas, donde permitió el lucimiento de Santiago González, que se desmonteró, con los palos.  
Inició la faena con muletazos por alto y en el remate el novillo, que no iba muy sobrado de fuerza dobló. Ya en el tercio, se sucedieron varias series con la derecha a un novillo con más transmisión que los anteriores, pero al que poco a poco le costaba cada vez más tomar la muleta de un Jesús Moreno que intentó darle más vuelo a su labor con el toreo al natural, pero no lo logró, pese a mostrarse muy dispuesto ante un enemigo al que acortó las distancias para arrancarles varios circulares iniciados por la espalda y rematar su faena con unas manoletinas. Voluntad del joven torero, nuevo en el escalafón inferior, que dejó media estocada que se fue tragando el toro, aunque precisó de dos descabellos para acabar con el utrero de El Freixo y ver cómo aparecieron los pañuelos en los tendidos pidiendo una generosa oreja que fue concedía por el usía.
El sexto de la tarde, que lo brindó a los maestros Sebastián Cortés, Manuel Caballero y Sergio Martínez, y al novillero José Fernando Molina, manseó en los primeros tercios y no mejoró mucho en la muleta, con una embestida descompuesta, más patente cuando el joven novillero le toreó a media altura, nuevamente con más voluntad que lucimiento, sobre todo en los pasajes finales, donde se sucedieron demasiados enganchones. Tras dos pinchazos dejó una estocada con la que puso fin al novillo y también a la larga y plomiza tarde, en la que el picador Agustín Moreno se sacó la espina del derribo en la primera tarde con un gran puyazo al sexto novillo.

Jesús Moreno pasea la oreja cortada al novillo de su debut.
Jesús Moreno pasea la oreja cortada al novillo de su debut. - Foto: José Miguel Esparcia
Abrió plaza Sergio Felipe, veterano ya en el escalafón, pero que apenas contabiliza festejos y eso es un peso en una exigente Feria como la de Albacete. Ante su primer enemigo, soso, sin entrega y blando, al que realizó un vistoso quite por gaoneras, se empeñó en incidir por el pitón derecho durante los primeros compases y buena parte de su faena, porque más de mediada su labor decidió echarse la muleta a la mano izquierda y ahí llegaron los mejores pasajes de una actuación en la que no estuvo certero con los aceros, ya que necesitó de un pinchazo, una estocada trasera y dos descabellos para finiquitar al que abrió plaza.
Se fue a recibir  a portagayola a su segundo enemigo, que salió al ruedo andando, aunque Felipe aguantó, clavado de hinojos, para dar la larga cambiada a un novillo que no se entregó ni en el capote ni posteriormente en el caballo. Soso y descastado, tomó la muleta sin entrega por ambos pitones, costándole más por el izquierdo, por lo que, ante este panorama, Sergio Felipe acortó las distancias y tiro de valentía en los últimos compases, en los que, tras unas ajustadas bernadinas, sufrió una voltereta que no le amilanó y se dio un arrimón que calentó a los tendidos, lo que hizo que tras una estocada contraria y dos descabellos también aflorasen los pañuelos de sus paisanos en la petición de una oreja.
Completó la terna Cristian Pérez, quien contabiliza alguna novillada más en la presente temporada, y al igual que sus compañeros tuvo en la voluntad su principal argumento en la tarde de ayer. Voluntad y valentía para despachar a su segundo enemigo, a cuerpo, sólo con la espada para ejecutar la suerte suprema, por dos veces, porque la primera pinchó y a la segunda sí dejó una estocada que fue lo que terminó de poner de su parte a los tendidos para que solicitasen una oreja que fue concedida. Hasta ese momento, dos novillos de diferente corte, más deslucido el primero, con el que, curiosamente, logró lo más lucido en unos buenos lances de recibo a la verónica, algunos a cámara lenta, rematados con la media. Después, faena desigual marcada por la voluntad que puso el novillero. Ante el segundo de su lote, un astado que le planteó más dificultades, el novillero se fajó y logró algunos momentos de mayor emoción y transmisión en su labor, premiada con una oreja.