«El error de un reportero sería mantener la distancia»

V.M.
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Gervasio Sánchez inauguró las Jornadas de Periodismo con una conferencia titulada 'La guerra no es un espectáculo'

El fotoperiodista Gervasio Sánchez. - Foto: J. M. E.

Regresó a Albacete, donde ya expuso sus fotografías y había ofrecido más de una conferencia, para inaugurar ayer las Jornadas de Periodismo. Gervasio Sánchez repasaba a lo largo de su intervención una dilatada trayectoria profesional.

«Es una especie de presentación de mis trabajos en zonas de conflicto, intento transmitir que detrás de esas imágenes que quedan en la retina del impacto más mediático del acontecimiento, hay mucho sufrimiento y unas consecuencias que se siguen pagando años después de producirse, un ejemplo: hoy mismo (ayer) estamos viviendo un acto vinculado directamente con la Guerra Civil española, con el alzamiento militar contra la República y con una Dictadura que duró décadas, como es el traslado del cuerpo de Francisco Franco del Valle de los Caídos después de 44 años de democracia.

¿Cómo logra un reportero de guerra hallar cierta distancia con la cruda realidad que debe vivir?

El error de un reportero sería mantener la distancia sobre lo que está viviendo, el reportero debe vivir lo que ocurre alrededor como si fuera un golpe directo a su conciencia, con un dolor profundo que debe dejarle rastro, porque si no eres capaz de sentir el dolor de las víctimas, es difícil que puedas transmitir con decencia. Ir a la guerra como un divertimento, como un espectáculo para hacer buenas fotos o crónicas literarias y olvidar lo que has visto me parece una falta de respeto. Los periodistas que cubrimos los acontecimientos en zonas de conflicto debemos serlo las 24 horas del día.

¿De dónde se sacan fuerzas para detenerse ante el horror y plasmar con objetividad lo que acontece?

La fuerza debe sacarse del verdadero objetivo del periodismo, como sabes la profesión está muy denostada, cada vez más gente nos dice que estamos vendidos o pertenecemos a grupos mediáticos con intereses políticos y económicos, que no cumplimos con nuestro trabajo y nos acobardamos ante los poderes fácticos, pero para mí el periodismo es la forma de vincular lo que ocurre en un lugar muy alejado de tus fronteras físicas con la realidad del ciudadano, para que éste pueda entenderlo, lo haces bien o lo haces mal, no hay término medio.

Ese hecho se ejemplifica en los insultos y agresiones a los colegas cubrían los disturbios en Barcelona...

Efectivamente, los periodistas han recibido insultos, han sido apaleados por los Mossos d’Esquadra y por la Policía Nacional, de los 65 contusionados una gran parte fueron golpeados por los agentes antidisturbios, eso demuestra cuál les el respeto que tienen los Cuerpos de Seguridad del Estado a los periodistas, que también fueron apaleados e insultados por los propios manifestantes; es verdad que en este caso resultan contusionados, mientras que en Iraq, Afganistán o Siria son secuestrados y asesinados.

¿Alguno de esos conflictos le ha dejado una huella especial?

Llevo 35 años trabajando en conflictos armados desde que terminé la carrera en 1984, incluso antes ya había estado en Turquía con un golpe de Estado y en Israel cuando este país invadió el Sur del Líbano. Desde entonces he recorrido la inmensa mayoría de los conflictos que se han sucedido en el mundo:Centroamérica, los Balcanes, las guerras en África, en Afganistán, Oriente Medio.... todos han dejado una huella profundo en mí, evidentemente hubo algunos más brutales, por la cantidad de muertes que llegas a presenciar, por ejemplo el caso de Ruanda, donde el 6 de abril de 1994 comenzaba una matanza salvaje, un genocidio en realidad contra la minoría tutsi del país, y en apenas meses fueron asesinados a machetazos cerca de un millón de personas, puedes entonces comprobar cómo en poco tiempo una sociedad llega a desmoronarse cuando las reglas dejan de funcionar, da igual que esa población sea negra, balcánica o rubios del Norte de Europa.

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