«La educación en España siempre estuvo mal financiada»

A.D
-

Francisco Delgado Ruiz acaba de publicar De la instrucción pública a la digitalización de la enseñanza. España (1820-2020). El autor añade como subtítulo Hechos más relevantes, en clave crítica (De la enseñanza no universitaria). A modo de manual.

Francisco Delgado Ruiz. - Foto: Arturo Pérez

Francisco Delgado Ruiz acaba de publicar  De la instrucción pública a la digitalización de la enseñanza. España (1820-2020). El autor añade como subtítulo Hechos más relevantes, en clave crítica (De la enseñanza no universitaria). A modo de manual. 

¿Un libro que recoge su dedicación a la enseñanza?

Sí, a modo de manual. Hay mucho escrito sobre la educación en España, pero más en plan academicista y a esos libros no llega la gran mayoría. Lo que traté es hacer algo sencillo, breve, legible, con muchas citas de personas importantes en el sistema educativo español. Aparte de mi ideología progresista, intento ser lo más neutral posible en la exposición de los hechos, que van desde la Constitución de 1012 hasta la digitalización de la enseñanza, en la que estamos ahora. 

¿Por qué De la Instrucción Pública?

Porque desde la Ley Moyano de 1857 para acá los ministerios  se llamaban de Instrucción Pública, hasta que en  1939, con el nacional catolicismo, se dio otra denominación al ministerio, de Educación y Ciencia. 

¿Una digitalización que aceleró la pandemia?

La pandemia, en esta tercera década del siglo XXI, vino a destapar las carencias en el tema de la digitalización, no sólo en el ámbito de la empresa, también en la educación.

Recojo también anécdotas, por ejemplo, que entre 1900 y 1931 hubo 53 ministros de Educación, nada más y nada menos y la primera mujer ministra de Educación fue Esperanza Aguirre. También con la democracia tocamos, más o menos, a ministro o ministra cada dos años.  

¿Nada bueno para una parcela tan importante?

No es muy adecuado que una parcela tan importante del Estado tenga tantas variantes, tantos ministros y tantas leyes, reformas y contrarreformas, que se reflejan en este libro, como la Ley Moyano de 1857 que duro hasta 1970, incluso durante la Segunda República, que hizo algunos cambios en contenidos, pero estaba vigente. Con Franco funcionó hasta la de Villar Palasí de 1970.

La de Villar Palasí fue muy importante, porque denunció en pleno franquismo  las carencias de financiación en el sistema educativo.  

¿Una de las grandes carencias del sistema educativo?

Los sistemas educativos españoles tienen un grave problema, no solo en cuanto a la falta de flexibilidad y adaptación a los tiempos y, además, nunca han estado bien financiados. Incluso la última de 2020, la Ley Celaá, sale sin proyecto de financiación. También a la Logse de 1986, que rompía con el pasado,  le pasó lo mismo y su aplicación no fue al cien por cien. La educación en España siempre estuvo mal financiada y jamás hemos sido capaces de llegar a esa media del seis por ciento del PIB que marcan todos los organismos internacionales, para la enseñanza no universitaria. 

¿Cómo le sentó a la educación la transferencia a las comunidades autónomas?

Hasta el 2000 la enseñanza estaba centralizada y se da la paradoja que el gasto por alumno y año en unas y otras comunidades es muy diferente. Hay una desigualdad que a mí me parece que no está de acuerdo con los derechos de la infancia. En este momento estamos en un gasto, de inversión, del 4,8 por ciento, cuando teníamos que estar en el seis. En el momento más cercano fue justo previo a los fastos del 92, que llegamos al 5,3 por ciento. A partir de ahí comenzó la reducción.

¿Cuál es la mejor ley que tuvo el sistema español?

Como rompedora del pasado la de Villar Palasí, pero duró muy poco, hasta la Logse.  

¿Podría haber acuerdo para una ley?

Hemos llegado tarde. El Tratado de Lisboa viene incluso a romper sistemas educativos muy sólidos, como el alemán o el francés y abre la puerta a la privatización de los sistemas educativos y esto hace que haya una cierta segregación escolar. Eso, creo, que hace que no pueda haber acuerdos claros en el futuro, de sistemas educativos de carácter público.  

¿Sabrá adaptarse la escuela a la digitalización?

No le queda más remedio, incluso comento que se está preparando ya al robot profesor y  está ahí. Eso no significa que la escuela como la conocemos vaya a desaparecer pasado mañana.