La víctima no quería denunciar la violación

J.G.
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La joven aseguró que a pesar de que sabía que las cosas que el procesado le hacía «no eran normales», pensaba que iba a cambiar y sabía que si contaba algo a su familia les iban a separar y «lo quería muchísimo»

Imagen del acusado en un instante del juicio. - Foto: VÁ­ctor Fernández Molina

La denunciante confirmó que la relación había durado un año y que «fue mala y muy tóxica». «Muchas cosas no eran normales, pero yo en ese momento no lo veía. Yo tenía la esperanza de que iba a cambiar. Lo quería muchísimo y sabía que si contaba algo a mi familia, me iban a separar de él». 
En cuanto a los episodios violentos, narró que cuando vivían  en el  piso con la hermana del procesado tuvieron una discusión y ella decidió irse a vivir con su madre, por lo que empezó a meter cosas en su mochila. En ese momento el procesado le tiró la ropa que había guardado y le impidió salir de la habitación, la tiró en la cama y la agarró por las muñecas y como la hermana del procesado iba a venir le metió unos calcetines en la boca para que no gritara. Permaneció encerrada en el cuarto unas dos horas.
Ya en el mes de abril tuvieron otra discusión, tras la que el acusado no la dejaba salir de la habitación, por lo que a ella le dio un ataque de ansiedad. Cuando el acusado la dejó ir al baño, intentó avisar a su tía, pero él la sorprendió. Entonces él la obligó  a vestirse y le dijo que iba  a llevarla a la playa. Al llegar a Bonete el acusado detuvo el coche en un descampado y le dijo que se bajara. Ella  que afirmó que estaba «súper asustada», comenzó a caminar en dirección al pueblo, para pedir ayuda, porque le había quitado el móvil. El acusado entonces fue por ella y la llevó al coche y la puso sobre el capó y le dijo: «si quiero te follo».
El acusado intentó quitarle la ropa. «En el capó intentó forzarme sexualmente». Finalmente le desabrochó los vaqueros y se los bajó un poco, lo que provocó que se le cayera parte del piercing y que el procesado se calmara mientras lo buscaban. 
El 24 de mayo, que era su aniversario, él le iba a dar una sorpresa a ella, pero cuando salió de trabajar le llamó su madre diciendo que estaba borracho en el bar, por lo que ella decidió poner fin a la relación.
Otros episodios. El 31 de mayo la denunciante y el acusado habían quedado para que él fuera a recoger una cama a casa de la madre de ella. Ella estaba sola y después de que los familiares que le acompañaban a él se fueran, él se quedó y le pidió insistentemente que le diera un beso y un abrazo, pero como ella le dijo que se fuera, él se puso cada vez más nervioso. «Me llevó a la cama de mi madre contra mi voluntad». Tras tirarla en la cama empezó a llorar y él le tapó la boca y le dijo que se callara, que si quería la follaba. «Pensaba que en cualquier momento me podía dar un palizón». Trató de bajarle los pantalones y mantener relaciones pero finalmente se fue.
A pesar de todo, ella quería volver con él, por ello quedaron el 13 de junio, aunque él se puso furioso porque le había dicho que había quedado con su exnovio. 
Tras quedar en Eroski él la llevó al circuito de velocidad, a pesar de que ella quería bajar. Allí él bajó del coche y se puso en el asiento de atrás, hasta donde la arrastró por el interior del vehículo, luego le quitó la ropa y tras poner una sábana, porque ella tenía la regla y no quería que manchara el coche, él la violó. Al regresar ella no quería denunciar, pero su familia la convenció para que lo hiciera. 
El juicio continuará hoy con la declaración de nuevos testigos.

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