El reto de reorganizar la asistencia religiosa en 'lo rural'

ANA MARTÍNEZ
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Los sacerdotes albacetenses celebraron recientemente su patrón, San Juan de Ávila, en la parroquia de Santa Teresa - Foto: José Miguel Esparcia

Los curas rurales tendrán que asumir más parroquias y las comunidades cristianas acostumbrarse a tenerlos itinerantes

La conocida como España vaciada también ha llegado a la Diócesis de Albacete. La existencia de muchos núcleos abandonados y que haya menos fieles en la mayoría de los pueblos, junto con el evidente descenso de sacerdotes, ha provocado que el Obispado ponga sobre la mesa la necesidad de reorganizar la asistencia religiosa en el mundo rural, donde vive la mitad de la población de una provincia muy dispersa geográficamente hablando. A punto de conmemorar el 70 aniversario de su creación, la Diócesis no entiende como «un problema» el vaciamiento de los pueblos, sino como «un reto» en el que encajar la realidad social del entorno rural, por un lado, y la disminución del número de sacerdotes, por otro, sin obviar que, a diferencia de lo que ocurre con los servicios médicos, educativos, burocráticos y de ocio, la población no está acostumbrada a desplazarse para asistir o recibir un servicio religioso. «Hay aldeas recónditas donde de vez en cuando se celebra la misa, a veces en instalaciones sociales o en una casa particular», explica el recién nombrado vicario general de la Diócesis, Julián Ros.
Es quien admite que en un periodo a corto y medio plazo tendrán que reorganizar la presencia de la Iglesia Católica en la provincia albacetense hasta encontrar «la mejor manera» de seguir haciendo «presente a Jesucristo».

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