Sólo una de las líneas de Monbus se queda sin 'rescatar'

I.M.
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La Junta trabaja para la puesta en marcha del transporte mixto o integrado, que combina en un mismo autobús el regular y el escolar para garantizar el servicio

Sólo una de las líneas de Monbus se queda sin 'rescatar'

La despoblación que sufre la provincia también tiene su reflejo en las líneas de transporte de autobuses. Si hablamos de la unión entre las capitales manchegas, son los estudiantes y los trabajadores de la administración los que más utilizan este servicio, pero si ya de lo que hablamos son de las conexiones de los pueblos con las ciudades, van a ser principalmente las personas mayores, que carecen de un medio de transporte propio o de carné de conducir, los que más demandan estos desplazamientos, fundamentalmente, por motivos de salud, para hacer compra o para hacer todo tipo de trámites. 
En una provincia eminentemente agrícola y con más de una zona con pocos habitantes, en estos momentos operan una docena de líneas de autobús, de las cuales, dos de ellas se puede decir que cubren la práctica totalidad del territorio albacetense, llegando a más del 80% de las poblaciones, dos líneas que da la casualidad, antes las hacía Monbus y que han sido objeto de rescate por la Junta. 
El precio mínimo a pagar por billete es de 1,30 euros, aunque esta cantidad se verá, no obstante, incrementada conforme uno vaya haciendo más kilómetros, elevándose a 20 las rutas que hay por la provincia adelante.
Fue a mediados de noviembre del 2018 cuando varios ayuntamientos de la provincia recibían una carta avisando que la empresa Monbus dejaba de prestar su servicio público de transporte regular de viajeros por entender que eran trayectos deficitarios por el descenso que se había notado de viajeros, siendo precisamente Albacete una de las provincias manchegas más afectadas por esta supresión. 
En esta provincia entre los municipios afectados, estaban entre otros, Viveros, El Ballestero, Balazote, El Jardín, Mahora, Golosalvo, Fuentealbilla, Casas Ibáñez, Alborea y Villatoya. Estos servicios de Monbus, que ya venían siendo objeto desde tiempo atrás de reducciones y de anuncios de renuncia y por lo tanto, objeto de más de una polémica en el municipio y de más de una queja vecinal cuando no realizaban los servicios que debían hacer, obedecían a un contrato fruto de una concesión nacional entre el Ministerio de Fomento, en concreto, de la Dirección General de Carreteras, y la empresa.
 Ahora bien, después de tanto desacuerdos y de anuncios al final lo que hubo fue un aplazamiento en la supresión de los servicios, mientras seguían tanto las negociaciones abiertas como los trabajos por parte del Ministerio de Fomento en pro de dar una solución estable al problema y de garantizar la movilidad de los ciudadanos. Entre tanto, desde varios ayuntamientos se denunciaba que el autobús seguía pasando pero, o no paraba, o si lo hacía, era para dejar a los viajeros que procedían de Valencia, pero sin aceptar, por contra, los viajeros de la provincia, lo que dio lugar por parte de la Junta, por un lado, al estudio entre la Consejería de Fomento, los sindicatos y las empresas del sector del diseño de un nuevo mapa de trayectos que solventase las carencias provocadas por el cese anunciado de las concesión estatal, y por otro, al anuncio posterior por el consejero de Fomento, Nacho Hernando, de un plan de rescate de las líneas estatales de transporte colectivo de viajeros en el tramo intraautonómico y de esta manera, no sólo poner solucionar las necesidades de las localidades del medio rural manchego y albacetense, sino también poder facilitar que sus habitantes no se quedase sin un servicio transporte.

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