Creen que los acusados eran miembros de un grupo criminal

Josechu Guillamón
-

Los procesados estaban bajo vigilancia el día que se cometieron los robos en Almansa y se les siguió desde Castellón hasta las proximidades de las viviendas, donde se perdió su pista

La fiscal mantuvo su petición de más de 14 años de prisión para los cuatro procesados. - Foto: Ví­ctor Fernández Molina

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial acogió ayer la tercera sesión del juicio contra cuatro hombres que se enfrentan a penas de más de 14 años de cárcel por robar en dos viviendas y maniatar a los moradores de una de ellas, en la que la Guardia Civil explicó que estaban convencidos de que los procesados pertenecían a una organización criminal. 
De hecho, el capitán de la Benemérita que dirigía la investigación comentó que estaban tras la pista de la banda por otros dos robos con violencia en casas habitadas, uno en la localidad de Almansa y otro en la urbanización El Trigal de Albacete.
Como esa línea de investigación no progresó, se centraron en otros dos robos, uno de los cuáles se había cometido en Ayora. Esto permitió que el juez autorizara que se pincharan los teléfonos. Posteriormente se produjeron los dos robos acontecidos en Almansa que se juzgan en este procedimiento, que se consideraron conectados con la investigación.
Aunque se presumía que la banda criminal estaba compuesta por una docena de personas, el capitán dejó claro que sólo consideró responsables de los dos robos de Almansa a los cuatro acusados, que aunque vivían en diferentes puntos del país, se reunían en Castellón cuando iban a salir a robar.

En sus conclusiones la fiscal solicitó más de 14 años de prisión para los tres acusados, al considerar probados los hechos.
Por su parte, los letrados de la defensa, Tania Andicoberry, Juan José Moreno, María José Bueno Bayarri y Juan Cortés solicitaron la libre absolución de sus clientes, al entender que no se había desvirtuado la presunción de inocencia. En este sentido, los letrados afirmaron que toda la prueba era indiciaria y que la única prueba directa que eran las víctimas, no habían podido identificar a los acusados, ni por la complexión. El juicio quedó visto para sentencia.

MÁS INFORMACIÓN EN EDICIÓN IMPRESA