Juan C. Mancebo: «La gente caía muerta delante de nosotros»

V.M.
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El fraile mercedario asistió a la proyección de 'Redentores de cautivos', un documental que narra la labor humanitaria desarrollada por los misioneros españoles en la guerra de Ruanda

Fray Juan Carlos Mancebo oficia misa en la Ruanda de los años 90. - Foto: J.C.M.

En un momento en que la barbarie impera y los hombres muestran su dimensión más oscura, tal y como describiera Joseph Conrad el horror en su célebre novela El corazón de las tinieblas, ambientada también en pleno corazón de África, algunas personas son capaces de mostrar la cara más solidaria del ser humano.  Un ejemplo de lo dicho es la labor que los misioneros españoles y en concreto la Orden Mercedaria, desarrollaron en el brutal conflicto registrado a mediados de los años 90 en Ruanda, donde se calcula que más de 800.000 personas fueron víctimas de la violencia tribal entre hutus y tutsis, y que se narra en el estremecedor documental Redentores de cautivos, de José Antonio Capote y Salvador Gutiérrez, proyectado ayer en el auditorio de la Casa de la Cultura José Saramago.
Uno de esos héroes anónimos, Fray Juan Carlos Mancebo asistió al pase y comentaba a La Tribuna de Albacete algunos recuerdos y vivencias de esos momentos críticos.
Nacido en Madrid, pero vinculado por motivos familiares a Navaluenga (Ávila), actualmente ejerce su ministerio en un convento de Jerez de la Frontera y es párroco de una pequeña iglesia de barrio. Recuerda que entró en la Orden Mercedaria con apenas 11 años, en septiembre de 1967, y se ordenó sacerdote en 1981. 
La idea de desempeñar su labor pastoral como misionero surgió cuando era seminarista, al conocer a algunos que regresaban de Brasil, y lo solicitó al provincial de la Orden. Su primer destino fue Burundi, llegando a Ruanda en diciembre del 85, donde permaneció hasta abril de 1994, cuando la escalada bélica les obligó a dejar el país.
«Los primeros años en Ruanda -advierte- fueron felices y en paz, hasta que en octubre del 90, cuando comenzó una guerra de invasión desde el norte de Uganda con antiguos refugiados tutsis, lo que generó un millón de desplazados, que la sociedad se fuera gangrenando y creciese el odio étnico, un hecho que no existía anteriormente, agravado por la muerte de los  presidentes de Ruanda y Burundi».
Desvela que la idea del documental surgió a raíz de la amistad con Salvador Gutiérrez. «En una ocasión le enseñé fotos de la misión y quedó enamorado de la historia; con motivo de los 50 años de las misiones mercedarias en África le propuse realizar un pequeño trabajo y él consideró que había un material precioso para rodar un trabajo de más calado».
Mancebo precisa que el documental incluye imágenes inéditas grabadas por los propios padres  con videocámaras, algunas bastante duras, a las que se suman fotografías, recortes de periódicos y algunos testimonios, como el emotivo reencuentro con un niño que conoció en la propia misión, salvado por los religiosos, varias décadas después.
El párroco madrileño recuerda el drama de miles de refugiados a los que ellos socorrían, de hecho se estima que gracias a la mediación del centenar de misioneros españoles -entre ellos una docena de mercedarios- se salvaron más de 18.000 personas, una labor que fue recompensada con el Premio Príncipe de Asturias. «Simplemente intentamos estar al lado del que más lo necesita en un momento dado, independientemente de etnias», asegura Fray Juan Carlos Mancebo.
«Hacia febrero del 93 hubo un ataque de los rebeldes y eso provocó una oleada de desplazados que llegaron a la misma puerta de la misión de Byumba (noroeste del país), donde los acogimos con apenas 90 toneladas de alimentos que distribuimos entre ellos, porque en ese momento no había allí ninguna ONG que pudiese actuar... recuerdo escenas dantescas, gente que caía muerta  delante de nosotros y más adelante la locura de las matanzas indiscriminadas». 

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