«El municipio de 1999 no tiene nada que ver con el actual»

I.M.
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«Yo formaba parte de la Junta de Barrio que puso en marcha todo el proceso de segregación»

Francisco García Alcaraz, actual alcalde de Pozo Cañada. - Foto: J.M.E.

Desde que dejó de ser una pedanía de la capital y se convirtió  en municipio hasta la actualidad Pozo Cañada ha contado con diferentes primeros ediles e incluso ha vivido una moción de censura. Han ocupado la alcaldía, Pedro García Rodríguez en dos ocasiones, José Núñez Calero, Llanos Soria Oliver y el actual Francisco García Alcaraz en el que es su tercer mandato en la Corporación. 

En opinión de García Alcaraz, esta segregación, sin lugar a dudas, supuso cumplir un sueño para los vecinos de una localidad que, además, ha cambiado y mucho sobre la que había hace 25 años, salvo en lo que son sus raíces y su cultura.

¿Vivió usted de cerca el proceso de segregación?

Yo formaba parte de la Junta de Barrio que, como es conocido, puso en marcha todo el proceso de segregación a partir de un escrito en el que se solicitaba, tres años antes su segregación, la constitución de una comisión informativa especial para el estudio precisamente de este punto. 

En opinión de Francisco García Alcaraz, ¿qué supuso para Pozo Cañada pasar de pedanía de la capital a ser municipio?

Dar este paso supuso para los vecinos de la que era en aquel entonces la pedanía más grande de la capital en términos poblacionales, lo que se conoce como cumplir un sueño. A diferencia de lo que había antes la atención a los ciudadanos pasó a ser cercana porque no es lo mismo que un vecino coja el autobús y se vaya al macroayuntamiento de Albacete con decenas de servicios o secciones para ver a un técnico o un político que al final, por lo general, no verá, que un Ayuntamiento pequeño que abre sus puertas al vecino y uno ve al alcalde. 

Además igualmente hay que recordar que el presupuesto que transfería Albacete en aquel entonces creo que era de 200.000 pesetas cada trimestre, por contra, hoy supera los dos millones de euros. Igualmente ahora somos nosotros, no otros, los que tomamos la decisiones, lo mismo que ahora las subvenciones o las aportaciones europeas nos vienen directamente.

¿Cómo es la Pozo Cañada actual comparada a la de hace 25 años?

Desde un principio se tenía claro que había que trabajar un modelo de municipio, y en ello seguimos. Claro que desde 1999 a la actualidad Pozo Cañada ha cambiado y mucho hasta el punto, de que a pesar de los atrasos que arrastramos como municipio, se puede decir que hemos adelantado a más de una localidad de la provincia para empezar en términos económicos con unas 200 empresas y con las de transporte con 300 camiones y las agroalimentarias a la cabeza y para continuar con el reciclaje. Tenemos la única planta albacetense que recicla placas fotovoltaicas. 

El municipio que había en 1999 no tiene nada que ver con el actual, salvo en sus raíces y cultura.

 

Hablar de un municipio rural es también hacerlo de su población, ¿la gente se queda o, por el contrario, se va?

La gente se queda en el municipio. También debo añadir, por un lado, que el seis por ciento de nuestra población es emigrante procedente de unos 20 países diferentes, y por otro que tenemos unos 277 alumnos en el colegio de 130 familias, mientras que en el IESO estamos hablando de otros 150 estudiantes.