Editorial

PP y PSOE llevan a la decimoquinta legislatura al desconcierto

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Alberto Núñez Feijóo pedirá al Congreso de los Diputados durante el día de hoy la confianza para presidir el Gobierno de España, un escenario que las intenciones de los diferentes grupos con representación parlamentaria niegan y que en el propio entorno del PP tampoco estima posible. Sin el concurso de la sorpresa, la investidura que Felipe VI encargó al candidato del partido más votado en las últimas elecciones generales parece abocada al fracaso. O no. Para saberlo sus señorías habrán de votar.

Aunque en Génova no son optimistas, el PP reforzó el domingo su autoestima con uno de los mayores actos de partido que se han celebrado en la historia reciente de España. La masiva concurrencia ha servido además para que la dirección popular intuya que vuelve a recuperar la calle puesto que la afluencia superó todos los parámetros para considerarlo solo un mitin de partido.

El futuro político de España empezará a clarificarse a finales de semana tras la resolución final de la investidura del gallego. Una duda similar recorre el pacto sobre el que trabajan los socialistas, una reedición de la coalición que le ha apoyado desde la primavera de 2018 y que ahora requiere la aquiescencia de Junts, el partido del prófugo Carles Puigdemont.

Sin embargo, y dando por supuesto el no parlamentario a Feijóo, la amnistía emerge como una solución cuyo encaje jurídico no podrán resolver los poderes ejecutivo y legislativo. Será el Tribunal Constitucional el que tendrá la última palabra y decidir si acepta una enmienda a la totalidad de la Constitución. De momento, el ala progresista del Alto Tribunal ha pedido que nadie aventure el sentido de su voto, ni siquiera Sánchez, que este fin de semana ya ha dado por hecho seguirá en La Moncloa. Y eso que este mismo domingo el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, dejara abierta la posibilidad de la repetición de las generales. Y eso sin contar que para optar a la reelección necesita que Felipe VI le proponga como candidato, algo que todavía no ha sucedido.

Se verbalice lo que se verbalice, lo cierto es que tanto la amplia respuesta ciudadana que concitó el mitin del PP en Madrid como el descontento que una parte de los votantes socialistas han manifestado -en diferentes encuestas de opinión- sobre el perdón ofrecido condicionan una potencial investidura del líder socialista que tendrá que sopesar si traslada a las bases del partido la decisión final. En definitiva, tanto los dirigentes del PP como los del PSOE llevan varias semanas dando por hecho cosas que no han pasado ante el desconcierto de los españoles.