María Gómez Juárez triunfa con sus cortos

Emilio Martínez
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La guionista y productora albacetense, de vocación tardía, destaca la riqueza del cine español

La guionista y productora María Gómez Juárez. - Foto: Lura Termiño

«Nunca es tarde si la dicha es buena», asevera el siempre acertado refranero. Frase típica y tópica que también es válida de manera indubitable para la vocación. Como lo es para la trayectoria cinematográfica de la productora y escritora María Gómez Juárez, plagada de guiones de cortometrajes que se han exhibido en grandes festivales, entre ellos, la semana pasada, el considerado de manera unánime el mejor del mundo, el francés de Clermont Ferrand, y han ganado varios premios. Una exitosa trayectoria a pesar de que comenzó en el último lustro ya cuando la paisana había cumplido medio siglo de vida, algo que no oculta, como declara a La Tribuna. «No me he sentido plena hasta que he empezado a escribir ficción, primero relatos y luego guiones para cine y televisión ya casi con ¡50 años!».  

Y es que esta destacada profesional de comunicación y marketing de distintas firmas nacionales, e internacionales, a principio de los noventa estudió Ciencias Económicas en Madrid, ya que en Albacete no existía tal oferta -«aunque también por hacer un viaje de autodescubrimiento alejándome de lo conocido», cual precisa-. En su decisión pesó más una entonces malentendida practicidad profesional y las dudas que admite que se tienen cuando uno es joven sobre las propias capacidades de cara al futuro y, claro, la supervivencia económica.

No es que no poseyera ya vocación literaria y creadora porque siempre le gustó escribir. Por eso tras unos años en una entidad bancaria, hizo virar su trabajo hacia las comunicaciones. Fue un cambio importante, porque ya en esta labor de comunicación corporativa siempre se ha sentido muy cómoda, y no lo oculta. «Pero no me he sentido plena hasta que he empezado a escribir ficción, primero relatos y luego guiones para cine y televisión ya casi con 50 años».

Con esa edad es algo que, con toda lógica, puede considerarse un problema, lo que rechaza, al menos en su visión y ejercicio. Pues opina que quizás con esa edad, la falta de confianza en uno mismo y en el futuro puede ser un obstáculo importante para perseguir una carrera artística: «Afortunadamente tal cuestión en mi caso me ha venido bien, porque los años me han quitado la tontería».

No sólo se ha despojado de semejante dificultad, sino que le ha servido en su meteórica trayectoria para una amplia y exitosa hoja de servicios al séptimo arte en su versión de los cortometrajes. La albacetense acaba de regresar de la ya mencionada cita en Clermont Ferrand  -«un lugar casi sagrado donde sólo los mejores tienen permiso de entrada», cual la valora- con O, un corto con guión suyo y dirigido por María Monreal, una de las  mejores detrás de la cámara en este tipo de filmes como lo atestigua haber sido la ganadora del Notodo filmfest 2023.

Antes de acudir a tierras galas, esta película ya se había hecho con el premio al mejor guión en el Festival Internacional de Cine de Cartagena y también es el ganador, por partida triple, del  Rodando por Jaén, en las categorías de mejor guion, mejor actriz y mejor cortometraje. O, además de lograr la selección para Maffiz Short Corner y haber sido destacado por el semanario estadounidense Variety como uno de los mejores cortos, ha cosechado otros títulos y nominaciones, estando actualmente en distribución, obteniendo otro puñado de premios y nominaciones.

Con otro de su proyectos, Rapaces, la albacetense ha sido semifinalista del Concurso Internacional de Pilotos de Televisión de Filmarkethub, habiendo sido  igualmente seleccionado para el Ideas para Producir (I+P) del Clúster Audiovisual CLAG. También en 2023 este proyecto ha vuelto a ser seleccionado en la aceleradora de proyectos SeriesHub y en los pitches de Iberseries Platino.

Si en líneas anteriores se repasa lo más destacado de su amplio currículum, es menester, justo y necesario no olvidar los múltiples compromisos de esta creadora en estado de ebullición, que, aunque con la sencillez y modestia habitual de la gente de la tierra, los califica de «muy interesantes». Porque abarcan tres cortometrajes, uno en distribución y otros dos en las fases de financiación y preproducción respectivamente, y dos largos de ficción que comienzan su fase de desarrollo y ya están listos para presentarse a productoras y concursos. 

«Espero de corazón acabar el año con nuevos premios y obras realizadas que nos ayuden, tanto a mis directores como a mí como guionista, a dar un paso más en esta industria», contempla al respecto esta albacetense que ejerce a tope de serlo en sus andanzas de Madrid. Donde desde hace tres décadas reside, con agradecimiento a lo bien que la ha acogido y lo mucho que le ha dado a nivel personal y profesional, aunque puntualiza que siempre echó de menos «esa manera tan especial en que las personas se relacionan en Albacete, algo único que solo se encuentra en su tierra». 

En este tiempo viviendo de la capital de España es consciente de la evolución positiva de la imagen de Albacete, aunque con mayor protagonismo de la capital - «con la imbatible e indiscutible mejor Feria del mundo», presume- que de la provincia. Y, cuando habla de la provincia, a tal fin de que sea más valorada, pone diversos ejemplos. «Para mí, Ayna, la Suiza manchega, es un verdadero paraíso de montaña. Mi padre nació en Bogarra, en la Sierra de Alcaraz, una zona con una impresionante belleza natural que sorprende a muchos que se esperan que toda la provincia sea tan llana como su capital».

Otra de las cataduras vendibles de nuestra tierra es el típico humor manchego, que, con su punto absurdo, ha triunfado y conquistado fuera de nuestras fronteras regionales. De entre sus muchos practicantes como embajadores del mismo, recuerda por encima de todos ellos al tristemente fallecido José Luis Cuerda, «quien fue el pionero en demostrar la universalidad de nuestro humor», como afirma.

Precisamente con el autor de Amanece, que no es poco guarda otra coincidencia: su valoración del cine español y las críticas a quienes, «eso sí utilizando su libertad de elección», presumen de no verlo, y se equivocan porque es limitar una cinematografía brillante y que ofrece gran diversidad cultural y creativa. «No es más que un prejuicio que se diluye rápidamente en cuanto se ve más nuestro cine».  «Además -remata al verlo y apreciarlo cual realmente se merece  contribuimos a la promoción y sostenibilidad de la producción cinematográfica regional y nacional». Que no es poco.