Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


El error Feijóo

13/02/2024

Podría afirmarse que el Partido Popular ha perdido tres meses en su labor de oposición al Gobierno de Pedro Sánchez, porque con sus declaraciones se ha cargado las líneas esenciales de su estrategia política en ese tiempo al hablar sobre la posibilidad de conceder un indulto condicionado al prófugo Carles Puigdemont, haber estudiado durante 24 horas la posibilidad de que la amnistía fuera constitucional y al poner en cuestión que en el procés haya indicios de terrorismo.

Sea porque se ha puesto la venda antes que la herida, o porque ha tratado de realizar una voladura controlada ante las amenazas de Puigdemont para hacerse con el control del "relato" de lo que sucedió en las conversaciones que mantuvo el PP con Junts, con el telón de fondo de la investidura de Feijóo, lo cierto es que, como suele decirse vulgarmente, el PP ha dejado con las vergüenzas al aire a mucha gente. En primer lugar, al propio Feijóo, porque ahora hay que dilucidar a quien creerse, si al Feijóo extremadamente duro que advierte contra la destrucción del Estado de derecho por la amnistía, o al posibilista dispuesto a pactar con quien le puede ayudar a llegar a La Moncloa al que estaría dispuesto a conceder un indulto "condicionado", después de haber atacado la concesión de los indultos a los dirigentes del procés que si fueron condenados. Unas condiciones -salvo la de contar con sentencia firme para lo que Puigdemont tendría que venir a España para ser juzgado-, que no incluyen el arrepentimiento que pide Feijóo y el no volverlo a hacer, pero que aunque le cueste reconocerlo al PP si han tenido el efecto buscado por los indultos de Pedro Sánchez, que han logrado por la vía de los hechos que el independentismo catalán ni quiera ni pueda aprestarse a un nuevo desafío secesionista por falta de masa crítica para otra intentona. Y decepción y confusión entre las decenas de miles de personas que Feijóo ha sacado a la calle contra la amnistía

La siguiente conclusión del bandazo del PP es que ahora Feijóo es quien aparece como el rehén de Puigdemont y de sus amenazas para dar a conocer los detalles de las conversaciones que mantuvieron PP y Junts, que trasciende la "charla de café" con la que el PP reconoció los contactos, y quien tiene que responder a las sospechas sobre sus ofertas, un partido que tan suspicaz se ha mostrado sobre la posibilidad de que Sánchez hubiera hasta comprometido la celebración de un referéndum de autodeterminación. 

Si el PP hubiera dicho en un primer momento que será muy difícil probar las relaciones entre el procés y el terrorismo quizá se habrían evitado decisiones judiciales que han puesto boca abajo al ministerio fiscal, a la espera de lo que decidan los jueces del Supremo, donde han debido recibir con alivio las palabras del PP sobre la ausencia de terrorismo, ahora que el PP se ha erigido en juez, lo mismo que criticó a Sánchez cuando dijo que no había terrorismo en el procés.

Otra cuestión es determinar si el error del PP está en haber pensado sobre la concesión de la amnistía o el indulto, o en el momento de haberlo verbalizado, cuando queda una semana de campaña electoral en Galicia. O sea, no el qué –reconocer que es necesaria la reconciliación y el encaje de Cataluña- sino el cuándo, porque las elecciones autonómicas son también un plebiscito sobre Feijóo y Sánchez.