Una investigación para 20 millones de vacunas al año

Hilario L. Muñoz
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Investigadores del IREC se encuentran a las puertas de cerrar una década de investigación contra las garrapatas del ganado de Uganda con la formación de técnicos para abrir una fábrica en el país africano

Los investigadores ugandeses y del IREC, con uno de los compuestos que han llevado a la vacuna. - Foto: Rueda Villaverde / LT

Investigadores del grupo SaBio del Instituto de Investigación en recursos Cinegéticos (IREC) están a las puertas de cerrar la que será su segunda vacuna contra las garrapatas. Un producto surgido tras diez años de investigación y que se empleará en Uganda, donde las garrapatas tienen un impacto negativo sobre la economía y el bienestar del ganado vacuno. De hecho, esta semana se encuentran en Ciudad Real técnicos de ese país visitando las instalaciones del centro del CSIC-UCLM, con el objetivo de aprender la metodología empleada para el desarrollo del antígeno subolesina, que ha sido probado con éxito en el país. El objetivo es construir una fábrica en África, que tendrá capacidad para producir 20 millones de vacunas al año.  

«Un objetivo muy importante para nosotros es traducir la investigación, lo que hacemos en los laboratorios, en algo que se aplique y tenga un impacto en la sociedad», explicó el investigador José de la Fuente, quien junto a Christian Gortázar y Marinela Contreras forman la terna que se ha ocupado del proyecto. «En el África subsahariana, pero muy particularmente en Uganda, las garrapatas son un problema muy serio para la producción y la sanidad animal», explicó De la Fuente. «Me siento muy contento», dijo, porque se trata de la segunda vacuna que comercializa. La primera fue Gavac, una vacuna para las garrapatas de América, que lleva años vendiéndose en Cuba y otros países. La nueva, aún sin nombre, empezará su producción en África y en ambos casos están dirigidas al ganado bovino. 

Al llevar la producción a África se logra un doble objetivo. El primero, reducir «el costo de producción», al no tener que trasladar la vacuna; y además se logra que se amplíe «la capacidad de países como Uganda para incorporar esas tecnologías como parte de su trabajo». «Hemos producido las primeras vacunas», explicó Justus Rutaisire, investigador principal del proyecto en Uganda, quien dio esa cifra de producir «aproximadamente 20 millones de dosis cada año». «Vamos a emplear a aproximadamente 300 personas», a los que se sumarán otros puestos de trabajo fundamentados en la distribución o el almacenamiento. «Va a causar un gran desarrollo socioeconómico».

El técnico Rubén Fernández, en la zona de investigación.El técnico Rubén Fernández, en la zona de investigación. - Foto: Rueda Villaverde / LT«Hay pequeñas explotaciones ganaderas», indicó Marinela Contreras, investigadora postdoctoral, quien recordó que esta ganadería es una de las fuentes de ingresos más importante en ese país. Contreras acaba de regresar de Uganda, donde recordó que el problema es que las garrapatas ya se han vuelto resistentes a los acaricidas, por lo que esta vacuna es un elemento de calidad de la carne y que evite los problemas asociados que tenía. La vacuna de Uganda usa un método de aproximación de 'medicina personalizada', el antígeno Subolesin de la vacuna fue diseñado para adaptarse a las condiciones de las garrapatas en Uganda, con buenos resultados.

La llegada del Gobierno de Uganda al centro de investigación de Ciudad Real, vino por «las publicaciones científicas» y la labor de lucha contra el ácaro que llevan realizando desde hace décadas. Su interés hizo avanzar el proyecto, hasta el punto de «la fábrica se está montando» y «este año ya podrían estarse produciendo los primeros lotes de vacunas».

Los investigadores en Uganda.
Los investigadores en Uganda. - Foto: Rueda Villaverde / LT
La investigación de enfermedades africanas resulta clave en un momento en el que ya hay algunas que han saltado de un continente a otro. El año pasado los ganaderos de ovino vieron uno de esos saltos, con la viruela y los estragos que hizo en la provincia. «Ya hay evidencia de expansión de las poblaciones de garrapatas y que se están ubicando en lugares, donde antes no eran muy comunes», señaló De la Fuente, remarcando la importancia de contar con estos antígenos para combatirlas, porque el método emplea ha mostrado que se puede adaptar a otros ácaros. «África es una prioridad, no solo por la necesidad que tienen los países en desarrollo, sino porque pueden ser la fuente de algunas de las enfermedades».