La sonrisa eterna de Anfield

Christian S. de la Blanca
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Klopp saldrá del Liverpool a final de curso dejando tras de sí un legado que le coloca a la altura de los mejores

La sonrisa eterna de Anfield - Foto: VINCE MIGNOTT

«Me he quedado sin energías». Con esa categórica pero sincera afirmación firmó Jürgen Klopp su epitafio como entrenador del Liverpool el pasado viernes. El alemán, tras ocho años y medio, dejará Anfield al final de la presente temporada. Sus gafas, su barba y sobre todo su sonrisa nunca desaparecerán del mítico ambiente del feudo 'red'.Y eso es algo que el técnico se ha ganado a pulso en los últimos tiempos a base de ir reconstruyendo, piedra a piedra, un club deficitario que deambulaba sin pena ni gloria cuando llegó. Él mismo aseguró en su día que no abandonaría el equipo en ruinas en el momento que decidiera tomar la puerta de salida. Ha cumplido, lo dejará tras luchar por una de las Premier más ajustadas de los últimos cursos.

Que la afición de 'The Kop' debata sobre si el germano se ha ganado el derecho a sentarse en la misma mesa que Bill Shankly y Bob Paisley refleja la grandeza del legado de Klopp en uno de los conjuntos más grandes del planeta. Paisley estuvo casi 50 años relacionado con el Liverpool, en los que levantó seis ligas y tres Copas de Europa como entrenador. Nadie había entregado tanta vida por la entidad 'red' como el de Sunderland. Hasta 2015.

En octubre de ese año Brendan Rodgers dejó de dirigir al combinado inglés y la directiva del mismo pensó de inmediato en el germano, que estaba de 'vacaciones' después de haber llevado al Borussia Dortmund a discutir la hegemonía del Bayern tanto en la Bundesliga como en el continente. 

Su juego ofensivo, de transiciones rápidas y su 'gegenpressing' casaban con lo que todo aficionado de 'The Kop' busca en un jugador de su equipo. «A mí me gusta el 'heavy metal'», llegó a decir Kloop en su etapa en el Signal Iduna Park. A Anfield le encanta ese estilo de música.

En 2015 aterrizó en un conjunto que llevaba ocho años sin ganar la Champions y 25 sin ni siquiera levantar un título de la Liga inglesa. Por las manos de un jugador del Liverpool no había pasado hasta entonces un trofeo de la Premier (se fundó en 1992), cuando el idilio del club con la competición doméstica  había sido algo histórico casi desde su fundación.

Pero llegó Klopp y la evolución siempre fue paulatina y positiva. De un once titular que presentaba a hombres como Mignolet, Sakho, Leiva o Coutinho se pasó a la particular 'santísima trinidad red', con Mané, Firmino y Salah.Virgil van Dijk apuntaló un sistema defensivo que en la 17/18 hizo aguas en la final de la Champions con Karius en la portería, por lo que al año siguiente llegó Alisson para blindar la zaga.

Bestias negras

Aunque la noche más mágica de la etapa de Klopp en Anfield se vivió en la 18/19, remontando un 3-0 en contra ante el Barcelona con un 4-0 legendario para acceder a la única final de la Liga de Campeones que levantó frente al Tottenham, el Liverpool se topó con dos 'bestias negras' en la Champions y en la Premier.

Que la vitrina de trofeos del club no esté más llena es buena culpa del Real Madrid y el Manchester City. El cuadro 'red' coincidió con la generación moderna merengue más dominante en el Viejo Continente, que le ganó dos finales, unos cuartos de final y unos octavos.

En suelo patrio, el City de Pep Guardiola, que también fue su 'archienemigo' en la Bundesliga con el Bayern, obligó al Liverpool a llegar a cotas de puntuación nunca antes vistas en el torneo para acabar levantando el trofeo en la temporada del Covid, aunque los 'skyblue' les 'birlaron' dos entorchados (18/19 y 21/22) por un solo punto de ventaja. El desgaste lo notó Klopp el curso pasado, cuando no entró en Champions, pero como huir es de cobardes, no quería dejar al club vendido y lo dejará tras un año en el que lucha por la Premier.