Javier del Castillo

Javier del Castillo


Tender puentes

21/11/2023

En una sociedad dividida, y con un investido presidente decidido a levantar muros contra quienes no le han votado – es decir contra casi la mitad de España –, era lógico que Pedro Sánchez quisiera iniciar la nueva etapa arropado por quienes con más ahínco y lealtad le han defendido. Para sobrevivir a las órdenes y presiones de Puigdemont; para contrarrestar de alguna manera las protestas contra la amnistía de una mayoría de españoles, necesita rodearse de compañeros que le han demostrado en los últimos meses una lealtad y adhesión inquebrantables.
Al nuevo gabinete, con el mismo número de carteras que el anterior, se incorporan ministros y ministras que se han hecho merecedores de la confianza del jefe. Cosa muy distinta es que sean – además de buenos palmeros- los más competentes y los más preparados. En un momento como este, había que contar con Óscar Puente, el hombre que subió a la tribuna del Congreso y no paró de dar caña a todo lo que se movía a su derecha. 
Nada mejor que premiarle con la cartera de Transportes y Movilidad, para que participe activamente en la construcción del muro diseñado contra la derecha reaccionaria. Porque está claro que lo suyo no es, precisamente, tender puentes, haciendo honor a su apellido. Si acaso, levantar barricadas dialécticas que detengan el avance de los «fachas». En esa tarea, además, siempre podrá echarle una mano la nueva ministra de Igualdad y excompañera en el Ayuntamiento de Valladolid, Ana Redondo.
El exalcalde de Valladolid es la demostración más palpable de cómo cualquier hijo de vecino, con unos conocimientos básicos en lo que sea, puede llegar también a ser ministro de lo que sea. Para algunos, esto es elogiable. Es una de las cosas buenas que tiene la democracia representativa, en la que puede incumplirse el principio de igualdad ante la ley, pero sin menoscabar el principio de Peter en lo que respecta a los méritos y la competencia.
A la ministra de Educación, Pilar Alegría, había que agradecerle también los servicios prestados como portavoz del PSOE, y de ahí que se le hayan incorporado las competencias de Deporte y la Portavocía del Gobierno, tarea esta última que se parece cada vez más a la que ya venía desempeñando. No hay más que repasar las comparecencias de su antecesora – ahora ministra de Vivienda y Agenda Urbana – para darse cuenta de ello.
¿Cuánto tiempo aguantará Sánchez en unas circunstancias tan adversas? Pues, sinceramente, lo que haga falta. Su capacidad de resistencia no tiene límites.  Aunque, en una sociedad tan dividida, y con unos aliados dispuestos a persistir en su proyecto independentista - ahora sin jueces que lo impidan -, podría pasar cualquier cosa. 
Incluso que Puigdemont se levantara una día, en Waterloo, con el pie cambiado y le dijera: «querido Pedro, hasta aquí hemos llegado».